Дървен материал от www.emsien3.com

The best bookmaker bet365

The best bookmaker bet365

Menu

Necesario analizar con objetividad las acciones de gobierno en situaciones de desastres naturales: el caso de El Salvador

El Presidente salvadoreño Mauricio Funes presentó el lunes 31 de octubre de 2011 ante el cuerpo diplomático acreditado en el país, un informe pormenorizado de la evaluación de daños y pérdidas en el país ocasionado por la depresión tropical 12E en las primeras dos semanas de octubre.

Por Bernardo Méndez Lugo

 

San Salvador, El Salvador - Las pérdidas y daños ascienden a $840 millones, lo que representa el 4% del PIB determinada luego de la primera evaluación que ha acompañado la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).

 

“Hemos evitado el colapso ante la emergencia porque recuperamos las herramientas de un Estado presente y al servicio de quienes más lo necesitan”, dijo el presidente Funes. Añadió que “El Salvador está recuperando un Estado activo, que no se involucra en la actividad económica que corresponde al sector privado, pero que impulsa al campo, abandonado durante décadas, que se ocupa de atender a la emergencia, que se prepara para luchar frontalmente contra el peligro del crimen organizado”.

 

El Presidente salvadoreño se refirió así a su decisión de fortalecer instituciones como la Dirección de Protección Civil, que a su llegada contaba únicamente con 30 empleados, y a su apuesta por no recortar programas sociales y no afectar el tejido social más sensible del país. Este fortalecimiento y la pronta respuesta, ha “sido vital para que la tragedia en materia de pérdidas de vidas no haya sido tan grande”, enfatizó el mandatario. Una encuesta interna de Casa Presidencial reveló la semana anterior que el 84% de los salvadoreños aprueban el manejo de la emergencia por parte del Presidente Funes y su equipo. Los daños en el sector social ascienden a 207.8 millones. El rubro de la vivienda fue el más afectado, con 140.7 millones en daños y pérdidas. En infraestructura las pérdidas suman $260 millones, mientras que en el sector productivo se estiman en $360 millones los daños. En el mismo acto, el presidente respondió a ciertas voces que tras la emergencia han recomendado reorientar préstamos o recortar los programas sociales.

 

“Eso es imposible e impracticable”, dijo Funes, al recalcar que los préstamos contratados son “para llevar adelante un plan de recuperación del tejido social y promover la actividad económica de los sectores más desfavorecidos”. En contra de la corriente, nos proponen que volvamos a la vieja y fracasada receta del ajuste sobre los más desprotegidos.  No podemos volver a cometer los mismos errores que nos dejaron en una situación de gran vulnerabilidad. En referencia a un reciente informe de la ONU que, según la prensa, ubica a El Salvador como el país más violento del mundo, aclaró Funes que dicho documento fue elaborado sobre el período del gobierno anterior, es decir, de 2004 a 2009. “Ese informe apareció en los medios, como era lógico, sin el énfasis en dos cuestiones esenciales a mi juicio: Primero, que se trataba de un informe con datos desactualizados”. Tampoco, las publicaciones, dieron cuenta de la “labor que el Estado salvadoreño desarrolla para enfrentar el peligro de la expansión del narcotráfico y de que terminemos siendo un narco Estado, como es el temor de la comunidad internacional”.

 

“Cuando me hice cargo del gobierno y comencé a ver la realidad heredada tuve la certeza de que íbamos por muy mal camino. Vi que el Estado, en todos los órdenes había sido desarticulado y que teníamos un aparato patrimonialista incapaz de hacer frente a la durísima realidad que enfrentábamos”, expresó el Presidente. Añadió que al llegar al gobierno “la penetración del crimen organizado y el crecimiento del delito y la violencia asesina en el país eran una realidad insoslayable y a la vez encubierta por las autoridades y la mayoría de los medios de comunicación, que respondían al partido en el gobierno”.

 

“Comprenderán ustedes que la prioridad absoluta de la política de Seguridad de mi gobierno fuera la recuperación de las instituciones”, llamar la atención de nuestros hermanos centroamericanos para emprender una labor conjunta y unirse en esta lucha a los Gobiernos de México y Colombia, explicó el mandatario. “Nada de eso consideró la prensa al transcribir un informe anacrónico, lo que produjo una reacción lógica de temor de parte de los países amigos, indicó el presidente Funes.

 

Argumentó que el informe contiene datos desactualizados y no incluye estadísticas recientes de homicidios, que reflejan que Honduras está en el primer lugar en número de homicidios. Asimismo, consideró que en otros países de la región, se está dando un crecimiento en la cifra de asesinatos. El mandatario dijo que el informe contempla sólo los primeros meses de gestión y destacó la labor que su Gobierno está desarrollando para enfrentar el peligro de expansión del narcotráfico, para que el país no se convierta en un “narcoestado”. Según su apreciación “las fuerzas de seguridad no estaban a la altura cuando retomé el Gobierno. Había penetración del crimen organizado. Nosotros no seremos un estado ausente que es el primer paso para ser un narcoestado”.

 

Por otro lado, Funes dijo que la visión de país que tiene el Gobierno  ha permitido crear alianzas estratégicas con otros países y asegura que esto ha permitido que el país sea incluido en el proyecto Asociacion para el Crecimiento con Estados Unidos. Anunció que en los próximos días se firmará un entendimiento con el Gobierno de Estados Unidos para poner en marcha esta iniciativa, la cual busca sentar las bases para del desarrollo sostenido del país. Finalizó diciendo que “tenemos un panorama optimista y favorable pero para eso no podemos volver a un estado patrimonialista al servicio de unos pocos”,

 

En síntesis, el presidente salvadoreño hizo una defensa legitima con argumentos bien fundamentados de las acciones de su gobierno durante la reciente emergencia nacional ocasionada por las lluvias torrenciales provocadas por la depresión tropical y cuestionó el manejo manipulado de un Informe de la ONU anterior a su gestión que ubicaba a El Salvador como el país más violento del mundo. Es cierto que los riesgos y la violencia existen pero no en la proporción y cifras que algunos comunicadores deshonestos o con intereses creados tratan de manipular. Lo mismo sucede en México, donde los mexicanos estamos conscientes de los graves costos sociales y humanos que tiene la lucha frontal contra el narcotráfico. Sin embargo, ni El Salvador ni México son “estados fallidos” y mucho menos “narcoestados”. El análisis objetivo debe prevalecer y eliminar las cargas ideológicas que limitan el estudio científico de la realidad social, y por lo tanto la capacidad de evaluar lo que se hace y las políticas públicas más deseables y efectivas.