
Dentro de la mitología nórdica, existe un elfo conocido como Byggvir y que es conocido por ser el dios de la cebada y por ende, de la cerveza. A pesar de tratarse de una divinidad menor dentro del complejo mundo de Asgard, Byggvir recibía gran veneración junto con las divinidades de la fertilidad en la temporada de primavera. Lo anterior debido a que en dicha época del año, la tierra fértil de los países del norte presentaban las mejores condiciones para cultivar la cebada y la primavera era una oportunidad para promover la procreación.
Para producir cerveza, el primer paso es triturar la malta (cereal) con el uso de molinillos especiales para procurar que la cascarilla quede lo más entera posible. De esta manera, no se absorberán sustancias indeseables más adelante. Existen diversos tipos de cereales que se pueden emplear, mismos que al final del proceso determinarán las notas de sabor de la cerveza, de ahí se desprenden las cervezas lager, negras, chocolate, tostadas, caramelo, etc.
El siguiente paso es combinar la malta molida con agua y otros adjuntos a temperaturas y tiempos específicos. La convergencia de estos elementos permite que las enzimas que contiene la malta se transformen de almidones a azúcares. De esta mezcla, resulta un líquido conocido como mosto de color ámbar que contiene proteínas, azúcares, vitaminas y minerales.
Ya que se obtiene el mosto, se le tiene que quitar la cascarilla con la ayuda de filtros especiales con falsos fondos y ranuras por donde pasa el mosto filtrado.
Una vez completado ese paso, el mosto es puesto a hervir en una olla de cocción que funciona a base de calor. Durante la ebullición, se le agrega el lúpulo al mosto; el lúpulo es la planta que aromatiza y le da sabor a la cerveza.
Lo siguiente es separar el trub (una masa de partículas de proteína coaguladas). Para lograrlo, necesitas una whirpool; un recipiente especial donde entra el mosto con una dirección tangente en el tanque. Así el líquido gira y las partículas de proteína se sedimentan en el centro. Este es un efecto físico que toma en cuenta las diferentes fuerzas del líquido y las partículas.
Una vez completado el paso anterior, el mosto está listo para enfriarse. El mosto se coloca en un enfriador hecho de placas de acero inoxidable con unos canales que hacen posible la transferencia de calor entre lo que enfría y el mosto. Si éste no se enfría, no se le puede agregar la levadura característica de la cerveza.
La levadura es un organismo unicelular que se alimenta de las sustancias que tiene el mosto pues le encanta tragarse los azúcares, los aminoácidos, y los minerales. Una vez que la levadura hace su metabolismo, lo que excretan es alcohol y CO2. Ya que la levadura acabó su festín con el mosto, se sedimenta sola para separarse de la cerveza. Las células de la levadura son las que hacen posible la transformación de mosto en cerveza. No olvidemos que la temperatura es un elemento fundamental para que este proceso sea eficiente y efectivo.
Ya que ha pasado todo lo anterior, lo que resta es lo sencillo. Es turno para que el resultado de todo el proceso descanse en temperaturas muy bajas para su reposo. Este es el paso que influye últimamente en el sabor de la cerveza. Después de algunas semanas, el sabor madura y el resultado está listo para el último paso del proceso que es filtrarlo para sacar un bello color.
Al final, el sabor de la cebada, la espuma y una excelente tarde hacen la diferencia.
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