Lección social, elección de Comisarios.- Cajeme se constituye en importante laboratorio político, donde se demuestra que este ejercicio no se fundamenta en odios y hartazgos.- Las comunidades rurales votaron por personas, no por colores y siglas
Bernardo Elenes Habas
Cajeme, se está convirtiendo en un importante laboratorio político-social, de donde brotarán los beneficios de un ejercicio ciudadano practicado, en otros tiempos, a medias.
La primera muestra se tiene con la apertura (se hizo en otras administraciones con un plebiscito ejercido por Oscar Russo, luego por votación con Adalberto Rosas, Raúl Ayala Candelas, Javier Lamarque Cano) para elegir comisarios y delegados en el Municipio, asumida por el Ayuntamiento y su Cabildo, entregando a los habitantes de las comunidades involucradas, la libertad de que ejercieran el derecho de darse representantes, como sucedió el pasado domingo 14 de octubre.
Cierto, el desarrollo de tan importante ejercicio electivo transcurrió sin mayores contratiempos, donde los involucrados
Hoy se tiene ya a los cinco comisarios y 31 delegados, que luego de la rendición de protesta oficial, procederán a ejercer sus cargos para bien de los habitantes de dichos poblados rurales en general, buscando el bien común, cumpliendo con las expectativas de progreso y desarrollo que las familias anhelan para sus asentamientos humanos, con mejores servicios que redunden en calidad de vida.
Sin embargo, lo más notorio de esta práctica electiva, para los observadores políticos, es el comportamiento de la gente asumiendo responsabilidades relevantes que, de entrada, marcan la ruta de civilidad que se requiere para forjar una nueva cultura política.
Esto demuestra, pues, que pese a lo que se diga machaconamente de que los partidos, sus ideologías y declaración de principios están prácticamente muertos, no es una verdad completa; al menos no en Cajeme. Porque, en la elección interna queda comprobado que el parteaguas de julio, actúa positivamente en la conciencia de la gente, la que defiende en principio, la visión que tiene del quehacer político y social, apoyando a quienes consideran aptos y capaces para ejercer cargos públicos, que se constituyan en reflejo satisfactorio de su forma de pensar, sin importar de qué partido provengan, evitando la contaminación envenenada de odios ciegos que prevalecieron hace algunos meses, tomando como referente de esa realidad, la trayectoria humana, política y social, su siembra a favor de las causas comunitarias más nobles, para entregarle su voto.
No debe mirarse con superficialidad la inteligente y comprometida participación cívica desarrollada por los habitantes de las comunidades rurales de Cajeme, porque, con su actuación, están demostrando el verdadero sentir de una ciudadanía que no fundamenta en odios y hartazgos sus deseos de progreso, sino en su sensibilidad social y humana, y en la confianza de que, con decisión, pueden marcar las nuevas rutas de la política, bajo el concepto luminoso de que ésta, es la ciencia para servir al pueblo.
Le saludo, lector.