
Panchito y Samuel, al Salón de la Fama.- Ellos, junto al legendario Pedro “Charrascas” Ramírez, recorren los senderos para llegar de pie a home y anotar por Cajeme.- ¡Un abrazo por poner en alto el nombre de la comunidad!
Bernardo Elenes Habas
Uno se alegra por el éxito de sus amigos.
Más cuando se trata de compañeros que recorren los caminos de la información general, y trascienden con sobrados merecimientos en la apasionante especialidad de crónica deportiva.
¿Cómo no saludar con orgullo de cajemense la información del merecido reconocimiento que recibirán, en breve, Panchito Pérez Díaz y el doctor Samuel Wong González, quienes ocuparán un espacio en el Recinto Histórico de la Liga Arco Mexicana del Pacífico, al lado del legendario ex jugador Pedro “Charrascas” Ramírez, quien escribió páginas de gloria en el desaparecido estadio Álvaro Obregón?
La noticia sobre tan importante valoración y reconocimiento que el Club Yaquis de Obregón y la Liga en su tejido interno definieron sobre Pérez Díaz, Wong González y “Charrascas” Ramírez, fue recibida con beneplácito en Ciudad Obregón.
¿Y, cómo no, si se trata de lluvia fresca sobre el corazón dolido de la comunidad, luego de meses de sobresalto por la pandemia y feroces ejecuciones con la rúbrica del crimen organizado, que confieren a este espacio solariego el nada honroso cuarto lugar como la ciudad más violenta del mundo, por su imparable derramamiento de sangre?
Pero, no obstante esos desbordamientos de crueldad, no han logrado opacar el brillo de valores legítimos, de talentos generosos que le dan vida y luz a Cajeme.
Creo que los aficionados al béisbol, quienes han seguido por 30 años la crónica vigorosa y emocionada de Panchito y el doctor Wong, y desde luego las nuevas generaciones que se incorporaron como radioescuchas de las pinceladas magistrales con que ambos Maestros describen las jugadas del Rey de los Deportes, bien merecen un libro donde se conjuguen anécdotas acumuladas desde el palco narrativo sobre las series finales protagonizadas por los Yaquis, cuatro campeonatos de liga y dos galardones de Serie del Caribe; pero también, vivencias fuera del campo de juego, donde vibran los apasionantes riesgos y sacrificios más allá del principio y final de un partido, por parte de los futuros integrantes del Salón de los Inmortales.
Y, por supuesto, no olvidar el medio de transmisión: la radio y sus siglas, XEOX, que en forma intrínseca ha sido y es, alma viva en la difusión del béisbol hacia todas las capas sociales.
Le saludo, lector.



















































