¿Quién escribirá la nueva historia del PRI, en Sonora?.- Es evidente que la personalidad y luz propia de los líderes se sobrepone a la opacidad de los partidos, siendo capaces éstos de resucitarlos.- Sucedió en Cajeme con Adalberto Rosas, Javier Lamarque y Jesús Félix Holguín, quienes levantaron al PAN, PRD y de nuevo al PAN, respectivamente.- ¿Rogelio Díaz Brown, podría ser ese personaje?
Bernardo Elenes Habas
Es evidente que no será tarea fácil atender la profunda enfermedad que vive el PRI en Sonora, pero no imposible.
Rebotan las opiniones sobre la mesa de café, y las saborean o contradicen los contertulios. El reportero escucha y registra el fondo y la forma del informal debate.
Llama la atención la postura de quienes sostienen, vehementes, que existen ejemplos señeros de que al surgir voluntades y liderazgos capaces, de palabra creíble y trazado humano comprobado a favor de las causas sociales, sí es posible rescatar la confianza de la gente. Y más si estos hechos se dan en el contexto de una sociedad como la sonorense, donde se anida en el alma de cada ciudadano un anhelo irrenunciable de libertad y de rechazo a que lo encadenen a fanatismos. Además, a esos factores habría que agregar decepciones y desgastes que se produzcan durante el ejercicio del partido en el poder…
En Cajeme, durante el transcurrir de largos años, los triunfos electorales sólo se repetían en las siglas del PNR (abuelo del PRI), con algunas victorias esporádicas de la CTM, que era una fuerza de contrapeso notoria al interior de ese partido.
Posteriormente, las conquistas de poder sólo maduraban en el PRI, nieto del instituto creado por Plutarco Elías Calles.
Desde 1928 hasta 1941, se generaban en el Municipio manifiestos privilegios para los integrantes del equipo del general Álvaro Obregón, durante los primeros años de vida cívica de la comunidad. Eran recurrentes las destituciones, marchas y plantones, cuya presión orillaba a la creación de consejos políticos, por parte de los gobernantes estatales en turno.
Fue hasta 1941 cuando por fin funcionó más o menos un periodo municipal completo con Abelardo Sobarzo, quien se desempeñó como alcalde precisamente de 1941 a 1943. Le seguiría Heriberto Salazar, de 1943 a 1946 (a partir de esa fecha tendrían vigencia los trienios). Enseguida, la presidencia municipal fue lograda por Vicente Padilla Hernández, postulado por el Partido Popular, de 1946 a 1949.
Y desde esos años hasta 1979 prevaleció la hegemonía priísta. Siendo Adalberto Rosas López quien rompió la impositiva cadena tricolor, resucitando por primera vez al cadáver del PAN (por segunda ocasión lo haría con ese partido, Jesús Félix Holguín), y se convirtió en Presidente Municipal.
Luego llegaría a Palacio Municipal, 18 años después, Javier Lamarque, abanderando al PRD. Y posteriormente, Jesús Félix Holguín en el 2003, daría vida a los despojos políticos de Acción Nacional, haciéndolo caminar sobre las calles de Cajeme, para entrar por la puerta principal a la sede de la alcaldía en Cinco de Febrero e Hidalgo.
Este breve recuento de casos, donde resalta lo que pueden lograr y transformar liderazgos aceptados por los electores, construyendo nuevas estructuras político-sociales o reanimando las existentes, permite sopesar que en el PRI no todo está perdido y que es posible rescatarlo a través de alguien capaz de llegar al alma de sus militantes y de la ciudadanía sin partido, como lo hicieran Adalberto Rosas, Javier Lamarque y Jesús Félix Holguín en su momento, con el PAN, PRD y PAN, respectivamente, organizaciones que otrora parecían nacidas para perder…
En política, pues, no hay verdades absolutas, como me lo dijo un viejo amigo cajemense, desde el núcleo de su experiencia. Por lo que no puede condenarse al fracaso un proyecto que aún no se inicia, encaminado a la integración del nuevo Comité Directivo Estatal priísta, cuyos aspirantes se reunieron en Hermosillo la semana anterior con el actual dirigente Ernesto de Lucas, y acordaron esperar unidos y respetuosos de sus capacidades y proyectos, hasta el 12 de diciembre, cuando sea lanzada la convocatoria respectiva.
Me siguen haciendo ruido las reflexiones que escuché del ciudadano que afirma que Rogelio Díaz Brown da la medida social estricta, con amplia capacidad de comunicación entre las familias de todos los rincones de la entidad (ciudades, sierra, valles, desierto, litorales), como ya lo demostró siendo Secretario de Desarrollo Social en el Gobierno del Estado, para reafirmar su vocación política y humana y extender la página donde podría escribir la nueva historia de su partido…
Le saludo, lector.