Este santo de “las causas difíciles” fue uno de los menos mencionados en las escrituras, pero en la actualidad es uno de los más queridos, pues algunos feligreses aseguran que los protege, cuida y cumple sus peticiones a cambio de las mandas que deben pagar.
Se dice que fue hijo de Cleofás y posiblemente hermano de otro apóstol, Santiago el Menor. Su nombre esta compuesto por dos palabras. Judas, una palabra hebrea que significa “alabanzas sean dadas a Dios”; y Tadeo, “valiente para proclamar su fe” u “hombre de pecho robusto”. Aunque algunos registros le han colocado más nombres (motivo por el cual lo llamaron “el de los tres nombres”), el más conocido es San Judas Tadeo.
Durante la última cena de Jesús, es el último apóstol nombrado. Aunque se desconoce cómo llegó a este evento, se sabe que formó parte del llamado “tercer grupo de apóstoles”, en el que también se encontraban Simón el Cananeo y Judas Iscariote.
Un documento publicado por la Congregación para el Clero podría aclarar esta cercanía, pues se dice que San Judas Tadeo y Jesús eran muy unidos. Según el escrito, Cleofás (su padre) se casó con María de Cleofás, hermana de la Virgen María, después de enviudar de su primer matrimonio del que nació Tadeo. Por lo tanto, Santiago el Menor y Judas serían primos de Jesús.
Para la tradición occidental, este personaje cumplió con su misión de evangelizar Mesopotamia. Al finalizar, se reunió con Simón el Cananeo para predicar la palabra en Persia. Sus días culminaron en el año 62, cuando fue martirizado en Suamir al aplastarle la cabeza con una maza para, posteriormente, seccionarla con un hacha. Por esta trágica muerte, en las imágenes se le representa con alguna de estas armas.
