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Investigadores de la Universidad de Princeton y la Universidad de Washington desarrollaron una cámara tan pequeña como un grano de sal gruesa, basada en una tecnología llamada “metasuperficie”, capaz de detectar problemas en el cuerpo humano y permitir la detección de robots súper pequeños.

Con este desarrollo, los expertos lograron superar los obstáculos que presentaban  las cámaras de tamaño micro que capturaban imágenes borrosas y distorsionadas con campos de visión limitados.

Y es que a diferencia de una cámara tradicional que usa una serie de lentes de vidrio o plástico curvados para enfocar los rayos de luz; este nuevo sistema óptico se basa en una tecnología llamada “metasuperficie”, que se puede producir de manera muy similar a un chip de computadora, superando el problema de la calidad de las imágenes obtenidas.