
Tiene el PAN nuevo dirigente estatal.- Sigue la renovación de Comité en Sonora por parte del PRI.- El 20 de diciembre podría lanzarse la convocatoria, y cuando madure enero, la elección.- En una legítima democracia, nadie debe cerrarle el paso a la oposición.- Son visibles tres aspirantes: Rogelio Díaz Brown, Pascual Soto, Bulmaro Pacheco.
Bernardo Elenes Habas
La participación aceptada y promovida de la sociedad, junto con el pluralismo político, se constituyen en importantes factores de la democracia.
Es, en ese sentido, que en Sonora están abiertas tan valiosas alternativas para que la fortaleza en que se constituye hoy Morena y el gobierno emanado de su estructura, no bordee, ni siquiera en la imaginación, los linderos del autoritarismo.
Es evidente la libertad con que los partidos de oposición están en marcha para elegir nuevos cuadros directivos. El PAN ya lo hizo el domingo anterior decidiéndose su militancia por Gildardo Real Ramírez, aunque con marcados signos de abstencionismo. Ahora se dispone, Gildardo, a reencauzar sus objetivos partidarios, buscar darle nueva vida a sus documentos básicos, pero esencialmente llegar a la conciencia de su militancia y de quienes no lo son para lograr el respaldo cívico-político de sus enunciados. Esa tendrá que ser la gran tarea.
El PRI podría lanzar la convocatoria para renovación de Comité Estatal, de acuerdo a información del actual líder y ahora diputado local Ernesto de Lucas Hopkins, el 20 de diciembre, y esperar a que madure enero para que se lleven a cabo las elecciones, atendiendo la metodología que se apruebe.
Continúan en el campo de batalla cinco aspirantes, es decir Rogelio Díaz Brown, Bulmaro Pacheco Moreno, Pascual Soto Espinoza, David Palafox Celaya, Jesús Humberto Robles Pompa. Pero el tiempo que depura trayectorias, parcelas políticas y sociales, sopla sus brisas sobre tres de los pretensos: Rogelio Díaz Brown, Pascual Soto y Bulmaro Pacheco.
Todos tienen conciencia de que el gran reto que deberán enfrentar, de llegar a la dirigencia del CDE, será lograr con trabajo a ras de tierra, mirando a los ojos de los sonorenses, convencer de que darán nueva vida a sus siglas partidarias, demostrar que la declaración de principios de su instituto está revestida con el alma de la justicia social y que es perfectamente aplicable. Pero esos enunciados tendrán que ir respaldados por el trazado humano, político y social de los aspirantes, con transparencia y franqueza indeclinables para sellar un pacto de que se remontarán tiempos de oprobio y corrupción.
También saben los pretensos, que deberán enfrentar el eterno síndrome de las pasiones de poder, incrustados en los genes del priísmo con sus figuras de cacicazgos. Porque la parte más extrema de esa lucha será contra facciones de su mismo partido, donde los mensajes emitidos por los duros reveses sufridos, no alcanzan a comprenderse ni a interpretarse correctamente de que ya no existen las condiciones objetivas y subjetivas que motivaban su sed de poder, y que ahora, solamente a través de la unidad, lograrán remar río arriba, inaugurando la disciplina de una nueva cultura política… De lo contrario, disponerse a sucumbir para siempre…
En la democracia participativa son necesarios los pesos y contrapesos. La oportunidad legítima para el debate de ideas donde se incluya a la sociedad, sin caer en cerrazones y siembra de odios que dividan etiquetando a buenos y malos, sino escuchando la voz de cada ciudadano, quien, sin duda, tiene su propia verdad y requiere que se le respete para ser escuchado…
Le saludo, lector.