

Jiménez Mota, bandera de libertad.- Su familia firmó, en Empalme, Sonora, un Acuerdo de Solución Amistosa entre las Víctimas y el Estado Mexicano.- El gobernador Alfonso Durazo expresó que durante su administración no habrá restricciones para que el ejercicio periodístico pueda llevarse a cabo en un marco de libertad y seguridad.- Alfredo, en cierta forma, motivó también la firma del convenio para garantizar derechos de periodistas y defensores de derechos humanos.
Bernardo Elenes Habas
Tiene peso específico y un profundo significado el compromiso contraído públicamente por el gobernador Alfonso Durazo, cuando la sociedad sonorense y en especial el gremio periodístico, vive tiempos de lumbre:
Garantizar que durante su administración no habrá restricciones para que el ejercicio informativo pueda llevarse a cabo en un marco de libertad y seguridad.
Lo dijo, desde el pueblo donde nació y creció Alfredo Jiménez Mota, Empalme, Sonora, quien desapareció el 2 de abril de 2005, cuando ejercía su oficio de reportero en la sección policiaca de El Imparcial, en Hermosillo.
Se había arrojado el polvo del olvido al caso de Alfredo en el transcurrir de 16 años. Solamente flotaba su nombre como bandera de víctima, cuando caían otros compañeros y la solidaridad del gremio expresaba su impotencia con marchas y plantones, para que no siguieran asesinando más plumas, más micrófonos, más inteligencias de gente comprometida con un oficio ciertamente de vocación profunda, ante los vientos de odio y ambiciones que recorren los tiempos.
Y es que el periodista es de alguna manera, un representante popular, un servidor público, y no precisamente porque haya obtenido esos nombramientos a través de candidaturas, votos y elecciones, sino por decisión íntima, porque su naturaleza lo impulsa -a muchos desde la niñez- a convertirse en puente entre sociedad y gobierno, por donde transite de ida y vuelta la verdad…
Presidieron, pues, el gobernador Durazo Montaño y el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas Rodríguez, un acto sencillo de humildad Republicana que busca, por parte del Estado Mexicano, acercarse a los sentimientos lastimados de familias que han perdido a algunos de sus integrantes. En este caso, los padres de Jiménez Mota, don José Alfredo y doña Esperanza, y su hermana Lucia…
En dicho acto, a nombre del Gobierno de México, Alejandro Encinas refrendó a la familia Jiménez Mota la solicitud de perdón del Estado Mexicano, “para que nosotros no solamente vayamos resarciendo, mitigando el dolor que la familia enfrenta, sino para que ustedes conozcan la verdad y exijan la verdad y exista justicia sobre la desaparición de Alfredo Jiménez Mota, a quien reivindicamos y refrendamos nuestro reconocimiento a su memoria”. Firmándose el Acuerdo de Solución Amistosa entre las Víctimas y el Estado Mexicano.
Al respecto, el gobernador Durazo Montaño, expresó que por parte del Gobierno del Estado, adquiere el compromiso de colaborar con el Gobierno Federal en todo lo que esté a su alcance, sin regateos o condición alguna en todas y cada una de las cláusulas que conforman el cumplimiento del acuerdo suscrito. En el citado documento prevalecen compromisos de investigación, búsqueda efectiva, salud y no repetición de este tipo de acontecimientos.
El padre del periodista desaparecido, don José Alfredo Jiménez Hernández, expresó que “la familia Jiménez Mota acepta la disculpa pública que hace el Estado Mexicano por lo acontecido a mi hijo, a nuestro hijo, Alfredo Jiménez Mota, reportero de El Imparcial, desaparecido el 2 de abril del 2005, en Hermosillo, en ejercicio de su trabajo”.
Desde su ausencia forzada, el periodista Alfredo Jiménez Mota, se convierte en bandera para el gremio en Sonora, luchando su recuerdo y trayectoria por la seguridad de quienes ejercen –ejercemos-, el noble oficio de reporteros. Porque, en cierta forma, su caso largamente olvidado e impune, motivó la firma, también, entre el gobernador Durazo, el subsecretario Encinas y el titular de la Unidad para la Defensa de los Derechos Humanos, Enrique Irazoque Palazuelos, el convenio para garantizar derechos de periodistas y defensores de derechos humanos.
Le saludo, lector.










































