
Poema de domingo.- Yo busqué estos cantos hacia adentro. Entre las iras y las alegrías. Como paciente artesano fui dándoles forma de guitarras, de faros, de islas visitadas en los sueños. De morenas mujeres llevando vaivenes de lumbre en sus andares. De taciturnos hombres, heridos por el sol látigo a látigo, hasta volvérsele de bronce la epidermis, en una infinita comunión de mar y cielo…
Yo los busqué hacia afuera, viendo camisas azules de domingo, blancas redes cubriendo el corazón y llevando en su flor momentánea, al ser arrojadas al agua, la esperanza. Saboreando caldo de caguama en la cabaña mordida por tormentas, mientras el mar resbalaba sus rugidos milenarios en las frentes angustiadas de los niños, para llamarlos Hombres, ante el muro pegajoso de las sombras…
Bernardo Elenes Habas
Era la tarde húmeda.
En las calles de Guaymas
buscaba tu recuerdo,
las espigas de sal
que altamar me enterraba…
Era la tarde húmeda,
y comencé a escribir
tu nombre en la pared
del viento…
Desde el malecón
abrí la puerta a las gaviotas
que habitaban mi pecho
para gritar tu nombre…
Mi canto era lluvioso,
aletargado, gris,
anudado a la piel
de la soledad…
Por eso recorrí
las calles, te construí
en todas las ventanas,
levanté piedras,
exploré las espaldas
desnudas de la costa,
hasta sangrar mis pies,
mis manos…
Todavía te busco,
aunque presiento
que te has marchado
en la Barca de Guaymas…
—–o0o—–










































