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El Plano Oriente, raíz de Cajeme.-

El Plano Oriente, raíz de Cajeme.- Prácticamente sobre las vías del ferrocarril nacieron Roy Cameron y Emilio Estrella, quedando asentado en las actas del Registro Civil como los primeros ciudadanos del Municipio.- Brota en el recuerdo de los viejos “La Creciente del 48”.- ¿Sacar las vías del ferrocarril hacia el oriente, para que se comuniquen con la extensión de sus calles la ciudad y el PO?

Bernardo Elenes Habas

La semilla de Ciudad Obregón, a la que las voces broncas de rancheros y campesinos sencillamente denominaban “Cajeme”, aún después del año 1928 cuando se le dio el nombre del General de mil batallas, fue sembrada sobre las vías del ferrocarril, naciendo el espacio promisorio conocido antiguamente como Plano Oriente, hoy colonia Benito Juárez.

Así lo consignan cronistas, historiadores, y habitantes señeros de ese lugar, señalando que Cajeme nació como Estación de Bandera en 1907, luego que las vías del ferrocarril se extendieron desde Estación Corral a Estación Esperanza, y posteriormente 10 kilómetros al sur, para abrir surco de lo que sería esta prodigiosa comunidad.

La naciente Estación de Bandera Cajeme, dispuesta para abastecer de agua a las locomotoras, estuvo a cargo, en su inicio, del ciudadano norteamericano y funcionario de la compañía Sud Pacífico, Bert Cameron, con el puesto de superintendente; y don Jesús Estrella, Jefe de Estación, quienes radicaban en el área.

Plano Oriente fue semilla y raigambre de la ciudad, porque ahí vivieron las familias de los funcionarios y operadores del ferrocarril Sud Pacífico; y nacieron, alrededor de 1914, Roy Cameron, hijo de Bert, convirtiéndose en el primer ciudadano registrado como habitante de dicho asentamiento, y posteriormente Emilio Estrella, vástago de don Jesús. La futura Ciudad Obregón, apenas comenzaba a poblarse.

Posteriormente, en la década de los 20, fue jefe de Estación Lauro Servín de la Mora, quien construyó su vivienda de madera justamente donde se edificaría la Estación del Ferrocarril, por lo que tuvieron que mover la casa 50 metros al oriente, precisamente donde actualmente se encuentra, por calle Madero entre No Reelección y Guerrero.

Y mientras eso sucedía, El Plano Oriente se fundaba y comenzaba a crecer, desde abril de 1924 cuando Cajeme era apenas Congregación y no alcanzaba categoría de Municipio, hecho que se consumó un 30 de noviembre de 1927.

Es decir, Cajeme cumplirá 95 años de haber logrado el rango de municipalidad, mientras que la Benito Juárez cuenta con 98 años de fundada. 

El primer Cronista de la Ciudad, don Miguel Mexía Alvarado, rememora en su libro “Cajeme de Ayer”, su llegada a tierras del Valle del Yaqui siendo un niño, en el año de 1926, señalando que “La Estación, era una vieja casota de madera que en esos días se incendió y fue sustituida por otra similar que también fue destruida poco después, para levantar, unos veinte metros al norte, el moderno edificio que hoy tiene la Estación del Ferrocarril del Pacífico, entonces Sud Pacífico de México”.

Precisamente, esas instalaciones a las que se refiere el Cronista Mexía Alvarado, cancelaron sus funciones durante el sexenio del presidente Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), con su política privatizadora, y el tren dejó de ser un medio de transporte efectivo, derivando su labor al traslado de carga desde diferentes puntos del país.

La Estación aún existe, convertida en bodegas y oficinas de Ferrocarriles de México, y su fachada e imagen está prácticamente oculta en la parte posterior del Centro de Usos Múltiples, edificado durante la administración gubernamental de Eduardo Bours Castelo (2003-2009), mismo que se levanta en las calles Sufragio Efectivo, entre No Reelección, Guerrero e Hidalgo.

Solamente se escucha por las tardes -cuentan antiguos habitantes de Plano Oriente-, el silbato largo y nostálgico de las máquinas que vienen y van, trayéndoles recuerdos de cuando aprovechaban que los vagones lucían repletos de pasajeros, lo que daba oportunidad a que mujeres, hombres, jóvenes, niños, de la Benito Juárez principalmente, ofrecieran en venta alimentos, tacos, café, aguas frescas, tamales, champurrado, pan casero, convirtiendo la llegada de los trenes en verdadera fiesta de bullicio y gritos, pregonando sus productos…

En Plano Oriente funcionó la zona de tolerancia en 1940, primero por las calles Obregón y 6 de Abril. Luego, en 1948, fue trasladada a la esquina sureste de la colonia, en las calles Cárdenas y Ejido, siendo reubicada posteriormente a donde actualmente se encuentra, durante la administración de Rodolfo León Manzo 1973-1976, al final de la avenida Rosendo Montiel, en la margen del Canal Alto.

Entre los lejanos recuerdos infantiles de habitantes de Plano Oriente, brotan como una película en blanco y negro la llamada “Creciente del 48”, porque desde finales de noviembre de 1947 se comenzó a sentir un prolongado temporal de equipatas, lluvia leve pero pertinaz que se abatió sobre la región todo diciembre y parte de enero de 1948, provocando problemas en el Valle del Yaqui e inundando completamente a la hoy Benito Juárez.

Trasciende una foto publicada en el libro “Cajeme de mis Recuerdos”, escrito por Rogelio Arenas Castro, donde se observa la forma en que vecinos de ese lugar, con el agua hasta el pecho, llevan el ataúd de una persona en una improvisada balsa para darle sepultura en el Panteón Viejo.

Son, pues, recuerdos de gente a la que le ganó el tiempo y suelen regresar a vivencias del pasado, cuando escuchan el silbato de los trenes en que llegó el futuro… pero que el viento eterno, al paso de los años, convirtió en polvo del ayer…

Desde hace años, habitantes de dicho asentamiento han venido solicitando a diferentes administraciones públicas de Cajeme, a través del Club de Usuarios y Consumidores que dirige Humberto Campos Hernández, que las vías del ferrocarril que dividen a la ciudad con la colonia Benito Juárez, sean removidas hacia el oriente, es decir, en la línea del libramiento vehicular que ahí existe.

Argumentan que Cajeme saldría ganando porque se haría más fluida y sin peligro la comunicación entre ambos núcleos de población, se evitarían las inundaciones que sufren las familias del Plano Oriente en temporada de lluvias y se aprovecharían los espacios que ocupan las vías creando la alternativa de un parque lineal comercial y cultural, con la posibilidad de darle vida a un museo capaz de rescatar las raíces de la ciudad y del municipio, precisamente donde se sembró la semilla de Cajeme con la Estación de Bandera que se diluye en la memoria colectiva…

Bien valdría el esfuerzo de construir para la posteridad, pensando en las actuales y las nuevas generaciones, mismas que tienen derecho a conocer su pasado, vivir su presente y avizorar el futuro…

Le saludo, lector.

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