
Cócorit, más de cuatro siglos de historia y tradiciones.- Esta comunidad, que fue uno de los Ocho Pueblos Yaquis, tiene magia, pasado y trasciende con su historia.- Se impulsa la raíz tradicional y cultural de dicha Comisaría.- En 2017, al cumplir sus 400 años se instaló el Congreso del Estado en su señorial plaza.
Bernardo Elenes Habas
Cócorit es un pueblo lleno de magia. A 405 años de su fundación, ese sentimiento cósmico se dimensiona en su larga vida.
Por las noches –decía mi madre, María Habas Armenta, cuando desgranaba las leyendas del pueblo donde nació en 1918-, brotan desde la oscuridad de sus calles y huertos que emanan aroma de guayaba, el sonido de los tambores ceremoniales yoremes, porque su raíz verdadera es indígena, como su nombre.

Luego, me contaba historias de costumbres y actitudes de la gente de principios del siglo XX (su padre, mi abuelo Nacho Habas, había nacido en el año 1900), y su narrativa prodigiosa imitando el aullido de coyotes, el chillido de las lechuzas o el canto sombrío del tecolote que inquietaba las almas supersticiosas de las familias, emocionaban mi corazón niño.
Cócorit, pues, tiene los contrastes de la luz y de las sombras. Por sus calles cabalga la historia yoreme y yori, porque fue uno de los Ocho Pueblos Yaquis donde plantaron su huella los sacerdotes Andrés Pérez de Ribas y Tomás Basilio, durante el arribo de los españoles a la Nación Yaqui. Y más allá de controversias sobre su fundación por los jesuitas en su devenir por el Yaquimí en 1617, lo cierto es que Cócorit ya existía como pueblo yoreme. Ahí estaban el alma y la pasión indígena, desde siempre.

Además, con el transcurrir de los años, dentro de la cultura yori, también se constituyó en la primera cabecera municipal donde se asentaron los poderes comunitarios, hasta que el 29 de noviembre de 1927, el entonces gobernador Fausto Topete Almada, decretó la Ley No. 16, para erigir Municipio a la que fuera Comisaría de Cajeme, espacio que nació en 1907, luego de dar paso a la perforación de un pozo y construcción de una casa de madera, diez kilómetros al sur de Estación Esperanza, para abastecer de agua a las máquinas del tren.
El Cronista de Cócorit, Humberto Ramírez, mantiene testimonios constantes de la historia de dicha comunidad, los que, ciertamente, fortalecen la microhistoria regional, y ha sido notorio su esfuerzo por impulsar ante diferentes administraciones municipales y el mismo Congreso del Estado, la gestión para que tan singular comunidad sea considerada “Pueblo Mágico”, lo que desgraciadamente no se ha logrado.
En mayo de 2017, cuando se cumplieron los 400 años de la fundación del poblado, se instaló en la señorial plaza el Parlamento Local, como parte de tan importante celebración, donde se trataron temas referentes a la problemática de la comunidad.
Entre sus habitantes trascendió en esos días, que hay mucho por hacer, en Cócorit. Reconociendo, de entrada, su raíz cultural e histórica, de tal manera que bien podría fortalecerse el Museo de los Yaquis –me comentaban algunos vecinos-, con una vertiente del nacimiento de Cajeme, a través de testimonios materiales de sus primeros pobladores, fotos, muebles, utensilios. Y, también, dándole forma y trazo a una perspectiva encaminada a preservar los dialectos autóctonos, promoviendo la creación del Instituto Lingüístico del Noroeste, para que la identidad de los pueblos que son semilla y espiga de Sonora, no se extinga.
El pasado domingo hubo fiesta en Cócorit, celebrando sus 405 años como raíz de Cajeme. Surgieron actividades diversas, una cabalgata, música y júbilo, por parte de autoridades y sus habitantes.
El Alcalde Javier Lamarque Cano y su esposa Patricia Patiño Fierro, estuvieron presentes, conviviendo con las familias, expresando el Munícipe que: “Cócorit no es sólo el orgullo de Cajeme sino de todo Sonora, esta perla hermosa donde convive la tradición y también la visión de futuro, en donde está la aspiración siempre válida de que cada día construyamos una misión más justa y mejor para todos”.
Javier y el comisario de Cócorit, José Lorenzo Encinas Valenzuela, agradecieron la participación de las señoritas embajadoras Jaqueline Encinas, de la colonia Viviano Murrieta, Karely Robles de 8 pueblos, Jaqueline Valladares, de la colonia Campestre y Ana Sofía Solis, de la colonia Centro en la comisaría, quienes dieron realce al jubileo.
Le saludo, lector.











































