Poema de domingo.- pongamos en las manos de los niños una guitarra, y en su garganta florida, una canción para la vida. Es necesario combatir el odio que se respira en las calles. La violencia que crece como una llamarada desde los discursos de los malos políticos que dividen, estigmatizan, pudren el alma de los pueblos…
Pongamos en la memoria y en la voz de los niños un poema de paz y de luz, capaz de alumbrar sus caminos presentes y futuros para que se amen a sí mismos, lo que redundará en amar a los demás… Poeticemos a nuestra niñez con arte, cultura, educación, fe, para que nunca aspiren a ser máquinas de destruir, de aniquilar… como está sucediendo con el maldito ejemplo de las guerras, las disputas de plazas para distribución de drogas, y la ambición enfermiza de los políticos por lograr o mantener el poder a cualquier precio… Después, será demasiado tarde…
Bernardo Elenes Habas
Escribo estas palabras
con la emoción sencilla
del albañil humilde.
Edifico el poema
ladrillo tras ladrillo,
sudor de amor y sangre,
para encontrar tu fe,
sentirme en tu presencia…
Porque quiero llegar
de la mano contigo,
sin saber que se extinguen
mis horizontes grises;
de la mano contigo,
buscando nuestra voz,
repitiendo tan sólo
la esperanza del viento…
Me desligo de mí
cada noche que intento
medirme en tu estatura,
cada noche que se abren
las alas de mi sueño
bajo la luz callada
de luceros perdidos
sobre la tierra yerma
donde agoniza el tiempo
deshecho por zarpazos
inclementes de odio;
me desligo de mí,
y no soy y no puedo…
Yo no quiero negar
que me duele la historia,
que sus brazos se me abren
en sanguíneos torrentes,
que cortan sus cristales,
destrozan sus raíces,
que el hombre es azotado
con alambres de púas,
que el hombre yace inmóvil,
sediento de justicia,
crucificado en vida
con plomo y bayonetas…
Que el hombre abre sus manos,
sus pies, su amor, su todo
por conservar sus sueños,
como angustioso intento
de raíces sedientas…
Que el hombre se desgasta,
se pudre en sus lamentos,
desde el dolor al hueso,
desde la sangre al alma,
desde el grito al silencio…
No puede amanecer
y escribo estas palabras
buscándote hacia adentro,
edifico el poema
ladrillo tras ladrillo,
corazón y esperanza,
angustia y grito herido,
por eso hundo mis manos
en la sombra más densa
para encontrar tu esencia,
sentir tu corazón
que me contagia vida,
saber que en esta noche
y siempre,
irás conmigo…
No puede amanecer
y escribo estas palabras…
—–o0o—–