Poema de domingo.- Sabía que un día habría de levantar con mis manos estos cantos, simples, húmedos, humanos, en los cuales la palabra es golpeada por las olas hasta arrojarla al mar, como náufrago hambriento o caracol áspero donde el viento ensaya los tonos de la vida, el dolor, la angustia, el amor, la muerte… Son cantos de pescadores…
Bernardo Elenes Habas
De pronto me doy cuenta,
que no tengo más armas
que mis cantos,
que se me ha gastado
el corazón
en construir guitarras
como barcas que marchan
de mis manos.
No tengo más armas
que la palabra amor
con que me enfrento
al mundo,
la palabra justicia
con que forjo sólidos
arpones,
la palabra paz
que se convierte
en pedernal
para encender mis iras.
Así caminaré la tierra,
navegaré la mar,
olfateando las huellas
de la historia,
cuya garganta arroja
recio olor a sangre,
anunciando un nuevo ser
uniformado de hombre…
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