Ícono del sitio Noticias Vanguardia Sonora

Las calles, reto inevitable en Cajeme.-

Las calles, reto inevitable en Cajeme.- No hay mañana ni soluciones improvisadas para un problema mayúsculo que no se puede eludir.- Canaco pide obras de pavimentación con durabilidad de hasta 50 años.- Sólo un equipamiento urbano sólido, sustentaría los grandes proyectos de Ciudad Universitaria y circuito Laguna del Náinari.

Bernardo Elenes Habas

La realidad desastrosa de las calles de la cabecera municipal, Ciudad Obregón, es irrebatible.

Las torrenciales lluvias de agosto que se extienden hacia septiembre, definen un diagnóstico despiadado que exige atención integral con recarpeteo consistente, o someter a Cajeme a la parálisis inevitable. Y en ese sentido, la ciudadanía y los sectores productivos y empresariales registran tan graves hechos, a sabiendas de que no son tiempos para trabajos improvisados y de vida efímera, sino para actuar con programas de la misma magnitud que los problemas reclaman.

Lo dijo recientemente el vicepresidente de la Cámara de Comercio de Ciudad Obregón, Gustavo Cárdenas García, representando el sentir de empresarios del ramo, precisando que la inversión que se prevé por parte del Ayuntamiento en atender vialidades destrozadas debe canalizarse hacia obras de calidad, que garanticen una durabilidad hasta de 50 años, superando superficialidades que solamente alcanzan vida útil de cuatro o cinco años.

Y puso sobre la mesa la corresponsabilidad del comercio organizado para atacar esta problemática, indicando que el sector, en conjunto con las autoridades, está construyendo las estrategias para que la próxima reparación de calles no afecte a las empresas establecidas con el inevitable cierre de circulación.

«Venimos de dos años de pandemia, fueron muy duros, y si ahora cierran calles para realizar obras eso sería como un tiro de gracia para muchos establecimientos», refirió.

Aquí, lo importante es que al igual que Canaco, otras cámaras empresariales, organismos, instituciones, ciudadanía en general, tienen plena conciencia de la gravedad del problema, cuyo avance hacia el deterioro de rúas y drenajes, con la formación de socavones, es inevitable, porque no existe otra solución que el recarpeteo, y si se tiene que hacer ese esfuerzo urgente, piden que se realice de fondo para que el sacrificio económico no sea en vano.

Pero también confían en que el presidente Andrés Manuel López Obrador, rescatará su palabra empeñada el pasado 20 de agosto, cuando se comprometió con el alcalde Javier Lamarque (y por ende, con los cajemenses), durante la ceremonia de inauguración del Banco del Bienestar, a brindar apoyo federal para el arreglo de calles en Ciudad Obregón. Y otro tanto se espera del gobernador de Sonora Alfonso Durazo, quien terció en esa responsabilidad municipalista.

No habrá mañana para Cajeme, con los proyectos acariciados por Alfonso Durazo para darle vida a la Ciudad Universitaria y colocar en el siglo XXI a la Laguna del Náinari (y por supuesto a las expectativas de proyección política), si no se fortalece la estructura esencial del equipamiento urbano, sobre el que descansarán los cimientos del edificio con que Cajeme saludará al futuro…

Le saludo, lector.

Salir de la versión móvil