
El movimiento que El Roger encabeza, apenas comienza.- Quizás tenderá a crecer, a desarrollarse, llenarse de vida, a enfrentar los fracasos o los triunfos que todo ser vivo experimenta, pero no veo que haya nacido muerto…
Bernardo Elenes Habas
No me equivoqué cuando escribí aquí, en esta trinchera de letras, que Rogelio Díaz Brown estaba –está- en el camino.
Se dispone, pues, a hacer con pasión y entrega su trabajo. Tiene listos los programas sobre los que está ya actuando.
Como el zoon politikon que es, inicia la siembra en tiempo y forma y ejecuta las enseñanzas de los viejos campesinos, agricultores, productores del Valle del Yaqui, sobre los procesos de riego, sintiendo los beneficios del sol, los contrastes del calor, el clima templado, que beneficie la semilla que deberá nacer plural, colectiva, de todos, como espiga de ideas que sueñan convertirse en realidad…
Y ahí está, sobre el camino, recorriéndolo ya, pese a las actas de defunción que se han extendido sobre las siglas, declaración de principios, estatutos y hombres y mujeres leales de su partido, el cual está demostrando que permanece vivo y representa, desde ahora, un peligro para quienes ostentan el poder mayoritario.
¿Cómo podría explicarse, sino debido a esas circunstancias, el hecho de que le estén dedicando tanto tiempo, textos, movimiento inusitado de redes sociales, deserciones concertadas, volúmenes de premisas para declararlo cadáver, sin permitir que asome la idea de que alguien pueda rescatarlo y llevarlo junto a él, al camino donde aún se pueden hacer muchas cosas; es decir, matarlo a como dé lugar?
Pero, sin escuchar tales presagios, ya comenzó El Roger a realizar campaña de tierra, mirando a los ojos de la ciudadanía para invitarla a una lucha de unidad, de lealtades, de desprendimientos de egoísmos, de cambios, para construir el partido del presente y del futuro.
Ese es su gran sueño. Es la vara que él mismo se ha impuesto. Por eso inició como buen labriego a abrir surco, para dejar caer la simiente del hombre nuevo, de la mujer nueva en una concepción política que rebasa los oportunismos de quienes buscan pretextos para sumarse a la estela deslumbrante de otros partidos, donde consideran que están las oportunidades para satisfacer ambiciones de poder, sin pensar, jamás en la profundidad ideológica, sin tener vocación de servicio hacia los demás, solamente atraídos por el confort, los lujos, la vida de derroche que puede proporcionar la práctica de la política sin moral…
¿Qué va a pasar? No lo sé.
Yo solamente dije que Rogelio Díaz Brown está en el camino. Que es un buen hombre amasado con la tierra pródiga del Valle del Yaqui y el agua milagrera que le secuestran a través del acueducto de la corrupción.
Yo solamente dije que mientras muchos se empeñan en esterilizar el camino que comenzó a construir, para no permitirle avanzar, hay miles de conciencias solidarias, incluso sin pertenencia partidaria, que ya comenzaron a sumarse demostrando que nadie patea a un perro muerto…
Tres días hace que El Roger asumió la dirigencia estatal de su partido, demostrando su disposición a escuchar la voz sabia de quienes ya manejaron ese timón como Samuel Ocaña García, Miguel Ángel Murillo Aispuro, Gilberto Sánchez Gutiérrez, Alfonso Elías Serrano, Javier Hernández Armenta, Alfonso Molina Ruibal, Bulmaro Pacheco Moreno, Víctor Hugo Celaya, Roberto Sánchez Cerezo, Manuel Robles Linares, Rosario Rodríguez Quiñónez, Onésimo Aguilera Burrola, incluyendo la de priístas de a pie, gente de otros institutos y apartidistas que llevan la verdad y sus convicciones a cuestas desde siempre, para sumar ideas, proyectos, rutas de acción hacia la democracia…
Yo solamente dije que el movimiento político que El Roger encabeza, apenas comienza… y quizás tenderá a crecer, a desarrollarse, a llenarse de vida, a enfrentar los fracasos o los triunfos que todo ser vivo experimenta…
Pero no veo que haya nacido muerto.
Le saludo, lector.