
Varios convenios importantes se firmaron el pasado viernes entre el gobierno del estado y la Secretaría de Cultura del gobierno federal, cuya titular Alejandra Frausto aprovechó además para meter orden en un asunto que traía inquieto al personal de Culturas Populares y también al del Instituto Sonorense de Cultura, relacionado con la administración y el uso de la vieja casona Hoeffer.
Públicamente trascendió que Frausto Gutiérrez y el gobernador Alfonso Durazo firmaron un convenio para la rehabilitación de la infraestructura cultural y la promoción de atractivos con que cuenta la entidad en esa materia; entre otras cosas, además se vinculará Radio Sonora con Radio Educación, con lo que se promoverá la riqueza artística y de Sonora en el sur del país, llevándola al Centro Cultural Los Pinos y al Festival Internacional Cervantino.
También se planteó la creación de un corredor cultural en el Centro Histórico de Hermosillo, que conectará el perímetro del Palacio de Gobierno con el Museo Regional de Sonora ubicado en la antigua penitenciaría en la falda oriente del cerro de La Campana.
Lo que no trascendió públicamente, pero finalmente se supo es que la secretaria de Cultura vino a Hermosillo para recuperar la Casa Hoeffer, que a finales del año pasado fue objeto de disputas entre el ISC y la Dirección Regional de Culturas Populares que opera en ese edificio un museo con varias salas de exhibición, así como sus oficinas administrativas.
Más que una disputa, el hecho fue que el ISC, argumentando que el edificio le fue otorgado en comodato desde 1992 por parte del gobierno del estado, se ‘agandalló’ de varios espacios para ocuparlos con su personal del área de Comunicación Social, desplazando al de Culturas Populares, que en algunos casos tenía que despachar en condiciones precarias, prácticamente al aire libre en la sala del museo, o en espacios no habilitados como oficinas.
El edificio, por lo visto es muy codiciado, pues hace un par de semanas, personal de la Dirección General de Relaciones Públicas y Eventos (familiarmente conocida como ‘Eventos especiales’) se presentó en esas instalaciones anunciando que en breve mudarían sus oficinas (que actualmente se encuentran contraesquina de la Casa Hoeffer) a ese lugar, lo cual tomó por sorpresa de nuevo al personal de Culturas Populares.
El punto es que ni una ni otra cosa. De acuerdo a lo trascendido, la Casa Hoeffer quedará bajo la administración de la Dirección Nacional de Culturas Populares y el personal de la Dirección Regional volverá a ocupar los espacios que antes tenía y también a depender del mando central. Es decir, el personal de Culturas Populares estaba adscrito al ISC desde 2004 atendiendo al acuerdo de descentralización firmado ese año entre autoridades estatales y federales.
En este punto hay dos noticias: una buena y otra no tanto. La buena es que la Dirección Regional de Culturas Populares recuperará esa sede tan disputada, y a continuar desde allí con el trabajo de promoción y difusión cultural; la no tan buena es que al depender nuevamente del mano central se podrían ver afectadas algunas actividades, toda vez que las directrices trazadas desde el centro del país, suelen no considerar las realidades locales.
Y en este rubro hay que señalar que el ISC, a través de Jesús Antonio Madrid del Río se ha coordinado muy bien con el personal de Culturas Populares para sacar adelante varios eventos importantes.
Pero la que parece haber perdido otro round en esta saga es la directora general del ISC, Guadalupe Beatriz Aldaco, que no quedó nada conforme con los nuevos términos del acuerdo respecto a la Casa Hoeffer. Es más, se supo que para dejar patente su desacuerdo, se rehusó a firmar todos los papeles del nuevo convenio.
En resumidas cuentas, el comodato de la Casa Hoeffer al ISC no lo es más y ahora pasa a Culturas Populares. Al ISC solo le dejan una oficina que deberá ser utilizada para asuntos concernientes al Museo de Culturas Populares, no para otro uso.
Así, el ISC no solamente se queda sin un inmueble, sino también sin un área especializada en asuntos indígenas, mestizos y populares, que por cierto regresa al personal de Culturas Populares, como había sido desde hace varios años.
En los próximos días les daremos más detalles.
II
No se olvide sintonizar este lunes y hasta el viernes, el 105.9 FM de Toño, para enterarse amenamente y grillar a pierna suelta y a risa loca con los temas más serios de la política local y nacional. Son tan serios esos temas que hasta provocan carcajadas.
Ahí los esperamos Solangel Ochoa, Fernando Oropeza y su servilleta, toda la semana.
El horario quedará al chingadazo el viernes para que después de oír (y participar en) el programa, se ponga sus mejores garritas y se vaya con buen ánimo a la Librería Ghandi aquí en Hermosillo para ser parte de un paseo entre el pudor, la liviandad; el estupor y el desmadre de los cuentos contenidos en el libro Café Trotsky, del poco laureado pero muy fumado escritor Joel García, mejor conocido en el bajo mundo del tuiter con el arroba @Joelgeks
La presentación correrá a cargo de Josué Gutiérrez y su servilleta, y moderada por el terror de los escritores que escriben menos de lo que se la jalan, Carlos Sánchez.
Allá los esperamos.
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