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Durante varias horas, habitantes y visitantes de una ciudad europea fueron testigos de un fenómeno visual poco común: el cielo adquirió un intenso tono rosa, generando sorpresa, especulación y una avalancha de imágenes en redes sociales. Muchos pensaron que se trataba de un filtro digital o de un montaje; sin embargo, el evento fue completamente real.

Especialistas explicaron que el efecto se originó por la combinación de una tormenta de nieve, nubes bajas y la iluminación artificial de alta potencia —principalmente luces LED— provenientes de instalaciones deportivas y urbanas. La nieve y las nubes, al dispersar la luz azul, intensifican los colores cálidos, provocando tonalidades rosadas y púrpuras en el firmamento.

El fenómeno, aunque inusual, no es peligroso ni sobrenatural. Se trata de un caso extremo de dispersión y reflexión lumínica, que solo ocurre cuando coinciden condiciones atmosféricas específicas y fuentes de luz adecuadas. Aun así, su impacto visual fue suficiente para convertir la escena en un tema viral y en un recordatorio del efecto que la iluminación urbana puede tener sobre el entorno.

Las autoridades no reportaron afectaciones y confirmaron que el suceso no representó riesgo alguno para la población. Para muchos, la experiencia quedó como una postal irrepetible: un instante en el que la naturaleza y la ciudad convergieron para transformar el cielo.

Esto sucedió en Birmingham, Inglaterra.

Foto de internet