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Su trabajo a favor de Cajeme, le da fortaleza y lo convertirá en el precandidato viable de Morena a las elecciones intermedias del 2027.- En política la forma es fondo, y los silogismos de ese axioma reyesheroliano así lo definen.- Cierto, tendrá que luchar contra las campañas de odio de la oposición y las aún más peligrosas que surjan de su mismo partido, donde se encienden focos rojos que buscan deshacer la base social que con su labor ha construido.

Bernardo Elenes Habas

Los partidos políticos en Sonora, avanzan en los toques clave con los que participarán en las elecciones intermedias de 2027.

Realmente serán Morena, PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, los que se perfilarán con posibilidades de triunfo electoral en esta contienda, donde se disputará la gubernatura por tres años, el Congreso del Estado, diputaciones federales y presidencias municipales.

Desde el año anterior, el quehacer político de los institutos que abanderan las causas en la entidad, mostraron las formas con las que están construidos sus fondos, siguiendo el axioma de Jesús Reyes Heroles, aquel legendario ideólogo priista que heredara a esa impredecible, apasionada y adictiva actividad humana, sus experiencias y oleajes filosóficos.

Y, sí. En Sonora, desde un principio se percibió que en la disputa de la gubernatura hoy ejercida por Alfonso Durazo Montaño, serían los partidos Morena y sus aliados (PT y PVEM), y la oposición representada en alianza o en solitario por PAN y PRI. Luego se decantarían los elementos con nombres y apellidos, quedando al final las firmas de Javier Lamarque Cano y de Antonio Astiazarán Gutiérrez, alcaldes de Cajeme y de Hermosillo respectivamente, ambos con la aprobación reiterada y firmada a través del voto por la ciudadanía en la repetición de sus cargos municipales.

Cierto, se matizaron las ilusorias batallas internas en los institutos políticos, manejándose nombres de personajes que solamente le dieron cuerpo pero no fortaleza, como parte de una coreografía necesaria, a lo que la ciudadanía percibía y avalaba con su intuición profunda y sin dobleces.

Así, brotaron en las plataformas de opinión, en las avenidas cibernéticas de las redes sociales, en cenáculos interesados en hacer cambiar la pesada avalancha de la opinión pública, nombres como los de la alcaldesa de Guaymas, Carla Córdova; Senadora Lorenia Valles, Heriberto Aguilar, Adolfo Salazar, Octavio Almada, Célida López, en el organigrama de Morena y sus aliados. Mientras que el PRI y el PAN, ponían en el camino de Toño Astiazarán, a Ernesto el Borrego Gándara, Damián Zepeda, Lily Téllez, y MC se dio a la gracia de manejar como as de dos caras (por Sonora o Nuevo León) a Luis Donaldo Colosio Riojas, con tintes de espectáculo fanatizado, más que por valores y convicciones por el terruño, como si el muchacho fuera el Mártir de Lomas Taurinas.

Y esos malabares (todo lo que sube baja). retornaron a su origen: Se percibe ahora con mayor nitidez que serán candidatos por Morena, Javier Lamarque y por el PAN y el PRI, si confirman la alianza, Antonio Astiazarán. Con el antecedente de que en Morena prevalecerá el código de género para decidir hombre o mujer, aunque el peso específico de Javier, por su trayectoria y experiencia como administrador de los bienes del pueblo por más de ocho años, su estricto apego a las leyes y la cercanía que a ras de tierra ha logrado en su terruño y en otros municipios de la entidad, lo convierten en futuro candidato morenista.

Claro, tendrá que sortear todavía algunos problemas, y no solamente representados por las campañas de odio de la oposición que lo vigilan con lupa, sino dentro de su mismo partido con los movimientos tribales, y aún más, en su equipo de trabajo, donde surgen preocupantes -por imperceptibles-, señales de intentos por destruir la base social que a lo largo del tiempo han venido consolidando junto con el Alcalde, funcionarios leales.

Esos son los focos rojos que se encienden en el camino de Javier.

Le saludo