La revista internacional Time Out publicó los resultados de una encuesta global aplicada a más de 18 mil habitantes de grandes ciudades del mundo, en la que se analizó la frecuencia con la que las personas mantienen relaciones íntimas dentro de su vida cotidiana.
El estudio no mide natalidad ni estadísticas médicas, sino hábitos sociales: el ranking se elaboró con base en el porcentaje de residentes que afirmaron tener relaciones sexuales al menos una vez por semana.
En ese contexto, México aparece dos veces en el listado mundial:
Guadalajara figura dentro del segundo grupo de ciudades mejor posicionadas, mientras que Ciudad de México también alcanza un lugar dentro del top 20 global.
Cómo se integra el ranking
El primer lugar fue compartido por Macao (China) y Cracovia (Polonia), donde el 67% de los encuestados reportó actividad semanal.
En el siguiente nivel aparecen Guadalajara, São Paulo y Luxemburgo, con aproximadamente 66% de respuestas afirmativas.
Posteriormente se ubican ciudades europeas, asiáticas y latinoamericanas como Marsella, Bangkok, Río de Janeiro, Medellín y Bogotá, confirmando que América Latina tiene una fuerte presencia en la dinámica social urbana.
Lo que realmente refleja el estudio
Especialistas en sociología urbana explican que estos resultados no describen la moralidad ni la conducta privada de una sociedad, sino la forma en que las ciudades fomentan la interacción social.
Factores como:
densidad poblacional cultura de convivencia en espacios públicos vida nocturna uso de aplicaciones de citas población joven y universitaria influyen directamente en la frecuencia de socialización.
La propia publicación señala que el análisis se relaciona con cambios recientes en la manera de conocer personas y formar vínculos en las grandes metrópolis, donde la vida urbana favorece los encuentros interpersonales.
México en el mapa social global
El hecho de que dos ciudades mexicanas aparezcan en el listado coloca al país dentro de las urbes con mayor interacción social contemporánea, más que como un fenómeno demográfico.
Lejos de la polémica, el ranking funciona principalmente como un indicador cultural: cómo viven, conviven y se relacionan los habitantes de las grandes ciudades del mundo.