Ciudad Obregón, Sonora. — Con la llegada de la Cuaresma, millones de fieles católicos alrededor del mundo retoman una de las prácticas más antiguas del cristianismo: el ayuno. Aunque para muchos suele asociarse únicamente con “no comer carne”, la Iglesia explica que su sentido es más profundo y tiene un origen espiritual y penitencial.
La Cuaresma es un periodo de 40 días de preparación para la Semana Santa y la Pascua, que inicia el Miércoles de Ceniza y concluye antes de la Misa de la Cena del Señor el Jueves Santo. Durante este tiempo, los creyentes buscan reflexionar, hacer penitencia y prepararse interiormente para conmemorar la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.
¿Qué significa realmente el ayuno?
El ayuno no es una dieta ni una práctica de salud. En la tradición católica representa un acto de sacrificio voluntario, mediante el cual el creyente limita su alimentación como señal de humildad, conversión y dominio propio.
La Iglesia enseña que el objetivo principal es espiritual:
recordar el sacrificio de Cristo en el desierto durante 40 días, fortalecer la voluntad, y dedicar más tiempo a la oración y a la caridad.
Por ello, el ayuno suele ir acompañado de otras prácticas como la limosna y la oración. La intención no es sufrir por el sufrimiento mismo, sino renunciar a algo material para enfocarse en lo espiritual.
¿Cuándo se hace el ayuno?
El ayuno obligatorio dentro del calendario católico se realiza únicamente en dos días específicos:
Miércoles de Ceniza (inicio de la Cuaresma) Viernes Santo (día de la crucifixión de Cristo)
Ese día, la norma establece:
realizar solo una comida fuerte en el día, permitir dos ingestas ligeras si es necesario, y evitar comer entre comidas.
Además, durante todos los viernes de Cuaresma se practica la abstinencia de carne roja, en recuerdo del sacrificio de Jesús. Por esa razón se popularizó el consumo de pescado en esta temporada.
¿Quiénes deben cumplirlo?
El ayuno aplica generalmente para personas entre 18 y 59 años de edad, mientras que la abstinencia de carne se pide a partir de los 14 años, exceptuando enfermos, adultos mayores o quienes tengan condiciones médicas.
Más allá de la norma alimentaria, sacerdotes y teólogos coinciden en que la Cuaresma busca una transformación interior. El ayuno, explican, no tiene valor por sí mismo si no va acompañado de cambios de conducta, reconciliación y ayuda al prójimo.
Así, la práctica no pretende solamente vaciar el plato, sino llenar el espíritu, recordando que la preparación para la Pascua comienza, según la tradición cristiana, desde el corazón.