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Es larga la lista de hombres y mujeres que podrían estar en las boletas y planillas del 2027 en Cajeme.- Para ellos será un honor lograr cargos de representación popular, regidurías y puestos claves en el organigrama de gobierno, porque además de servir a su comunidad, fungirán como testigos vivos del cumplimiento de los cien años del Municipio, quizás teniendo un gobernador del terruño.

Bernardo Elenes Habas

En Sonora, crece el interés por las elecciones intermedias de 2027, en las que, además de la gubernatura por 3 años para empatar en el futuro los procesos electorales que celebre el país, se elegirán congresos locales, diputaciones federales y presidencias municipales.

Por ello brotan los ánimos entre la clase política para ser parte activa de ese importante acontecimiento.

Pero también, es notorio el calentamiento de las campañas de odio, cuyos dardos envenenados están dirigidos a quienes más posibilidades objetivas y subjetivas tienen de estar en las boletas que en su momento habrá de cruzar la ciudadanía.

La señal de las campañas negras posee un distintivo muy certero para la gente del pueblo: les están indicando con claridad que aquellos a quienes se ataca con virulencia serán los «buenos» en las contiendas internas de los partidos y por ende, los que harán proselitismo formal y estarán sujetos al escrutinio y decisión de los votantes, en el fragor de la madre de todas las batallas.

Saben los ciudadanos, y así lo confirman muchos de ellos que mantienen diálogo con el reportero, que esa simbología no falla, porque ponen sobre la mesa premisas reveladoras en torno al comportamiento de la clase política, esencialmente de quienes propician y financian los oleajes de odio, manteniendo un marcado interés electoral a favor de sus institutos políticos, sus grupos, pretendiendo recuperar el dominio público que ejercieron en el pasado, pero que debido a los nuevos tiempos y sus influencias ideológicas, fueron perdiendo gradualmente, queriendo ahora recuperar a costa de lo que fuere esas canonjías. Los caciques, pues.

Sonora, y por ende Cajeme, vive ya esos sacudimientos político-ideológicos, y la ciudadanía comienza a identificar (y a identificarse) no solamente a quien quisieran como gobernador en el 27, sino a alcaldes, integrantes del parlamento local, prospectos para la cámara baja y hasta miembros de planillas municipales.

Y, por supuesto, en Cajeme se manejan nombres de quienes poseen perfil, huella política, vocación social y humana y que han demostrado en su momento, o lo están haciendo actualmente desde los organigramas de gobierno o las estructuras económicas, empresariales, sociales y ciudadanas, que están en los radares de los partidos, en las visiones estratégicas de dirigentes y, fundamentalmente, en el sentir del pueblo que los identifica y los siente como uno de los suyos.

En ese sentido, hay nombres de mujeres y hombres que podrían ser nominados a figurar en las boletas que emita el INE para el 2027.

El año pasado hice referencia a un listado de hombres y mujeres de edades diversas, ideologías y partidos diferentes que podrían ser considerados no solamente para la presidencia municipal de Cajeme, sino para el Congreso Local, la Cámara Baja, y hasta regidurías, mismas que en los últimos trienios han alcanzado un significativo valor político por la responsabilidad que los ediles manifiestan y practican hacia el bien de la comunidad.

Y al respecto, respondí a varios cuestionamientos de lectores quienes señalaban que la serie de nombres que daba era demasiado larga, argumentándoles que en cada uno de los enumerados se percibía perfil político, humano y social para cubrir cargos desde la alcaldía, diputaciones, regidurías, direcciones y secretarías del organigrama municipal 2027-2030, desde los diferentes partidos y que sería histórico, porque le correspondería presidir (con muchas posibilidades junto a un cajemense en la gubernatura, Javier Lamarque), el centenario del Municipio, desechando, pues, el raquítico sentimiento de que la “caballada está flaca”, cuando la realidad proclama que cada cargo de elección popular, cada puesto por decisión gubernamental, por humilde que sea, se convertirá en un timbre de orgullo histórico, por los cien años de luz y lucha contra el desierto y la indiferencia, de un pueblo maravilloso llamado Cajeme.

Aquí los nombres, de quienes podrían ser los que se conviertan en testigos de honor y escrituren, en su momento, los cien años del Municipio, desde cualquier cargo:

Trascienden los nombres de Lucy Navarro, Matilde Lemus Fierros, Teresita Caraveo Galindo, Fernando González Meza, Marina Herrera Ortiz, Deni Gastélum Barreras, Anabel Acosta, Chayito Oroz, Margarita Vélez, Ernestina Castro, Raúl Castelo El Pollo, Jorge Alberto Ponce, Luis Alberto Coronado Ruiz, Mario Sánchez Ruiz, Raúl Ayala González, Emeterio Ochoa Bazúa, Rogelio Díaz Brown, Jesús Félix Holguín, Mary Leyva, Omar Guillén, Kiki Díaz Brown, Manuel Montaño, Manuel Scott, Octavio Quintero, Fidel Covarrubias, Zenaida Salido Torres, Ivonne Llamas, María Eugenia García Ruiz, José Luis Pablos, Martha Luz Parada, Claudia Santacruz, Josefina Leyva González, José Guerra Fourcade, Luis Alfonso Valenzuela Segura, Mario Saucedo, Gustavo Cárdenas García, Sara Piña, Pedro Chávez Becerra, Adalberto Rodríguez Sáinz.

No los olvide, muchos de ellos estarán en las boletas electorales, en las planillas municipales, y si aciertan a reafirmarse en el corazón del pueblo, marcarán presencia también en los cien años de Cajeme.

Le saludo.