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Cócorit y la influenza española.- Pueblo que tiene la magia de las tradiciones, aunque la burocracia oficial no le ha conferido el título que ya se merece.- Le ofrendo un poema de domingo que narra el misterio de leyendas y encantamientos surgidos de sus viejas casas de adobe y de sus huertos olorosos a guayaba.

Bernardo Elenes Habas

Cuando las sombras arden,

llueve historias la noche

de Cócorit y su magia.

Cuando las voces viejas

de huertos encantados

se beben los rumores

de leyendas y hechizos,

el viento sollozante

esparce antiguos nombres

que anidan las gargantas

de pájaros nocturnos.

Los destellos de luna

ven pasar por las calles

los naguales que salen

de las casas de adobes

donde moran las almas…

Y a lo lejos se escuchan,

desde orillas remotas

el latir de otros siglos,

aullidos de coyotes,

galope de caballos,

gritos enardecidos

de guerreros yoemes

trayendo entre sus manos

la bandera de viento,

de soles y de lluvia

que les dio el Bakatete…

Cuando las sombras arden,

las callejas de Cócorit

asoman sus leyendas,

cuentos de aparecidos,

cantos que se diluyen

mientras la abuela narra

los misteriosos viajes

del carretón doliente

que llevaba a los muertos,

por el paso implacable

de la influenza española…

Cuando las sombras arden,

las callejas de Cócorit

asoman sus leyendas…

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