Investigadores descubren en el norte de China un antiguo linaje humano hasta ahora desconocido que se remonta al final de la última glaciación

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El yacimiento de Donghulin, en la llanura del norte de China, es uno de los pocos lugares que documenta el paso de las sociedades de cazadores-recolectores a las primeras comunidades agrícolas. Allí, los arqueólogos han encontrado restos de viviendas duraderas, herramientas de piedra pulimentada, cerámica y, lo más importante, evidencias del inicio del cultivo de mijo. Los científicos pudieron extraer y secuenciar el genoma de dos individuos enterrados en el lugar con un contexto arqueológico claro, así como el ADN mitocondrial de un tercero.

El individuo más antiguo, llamado DHL_M1, vivió entre hace 11.170 y 10.700 años, justo al final de la última glaciación. El segundo, DHL_M2, es unos 2.000 años más joven, de entre hace 9.263 y 9.027 años, ya durante el período de calentamiento del Holoceno temprano. El tercero, DHL_M02, carecía de un contexto estratigráfico definido pero data de entre 10.200 y 9.300 años.

El análisis genético del individuo más antiguo, DHL_M1, ha revelado un hallazgo inesperado. Su ascendencia no se corresponde con ningún grupo conocido hasta ahora del norte de Asia Oriental. Los investigadores lo clasifican como un «linaje de divergencia temprana», lo que significa que se separó del tronco común de las poblaciones del norte de Asia Oriental hace muchísimo tiempo.

Identificamos un linaje de Asia oriental septentrional de divergencia temprana representado por el individuo DHL_M1, de unos 11.000 años de antigüedad, explican los autores en el artículo. Este linaje es tan antiguo y profundo como el del individuo más temprano conocido hasta ahora, llamado AR19K, que vivió hace unos 19.000 años en la cuenca del río Amur, a miles de kilómetros al noreste. Sin embargo, a pesar de compartir ese origen remoto, DHL_M1 y AR19K siguieron trayectorias genéticas diferentes, lo que indica que existían múltiples linajes distintos habitando el norte de Asia Oriental al final de la Edad de Hielo.

Lo sorprendente es que DHL_M1 no es un antepasado directo de las poblaciones posteriores de la región. De hecho, comparte menos similitudes genéticas con otros grupos del norte de Asia que AR19K o que otros individuos más recientes. Los científicos intentaron modelar su composición genética mezclando fuentes conocidas, pero ninguna combinación explicaba completamente su ADN. Esto sugiere que podría representar una ascendencia hasta ahora no reconocida, o una mezcla de linajes que ya han desaparecido.

En cuanto a su linaje materno, DHL_M1 y el individuo DHL_M02 pertenecen al haplogrupo mitocondrial D4h, un grupo que se originó en el norte de Asia Oriental y que experimentó dos grandes expansiones durante el Pleistoceno tardío. Los análisis de reloj molecular sitúan la divergencia de sus sublinajes hace aproximadamente 14.000 y 13.000 años, respectivamente, lo que refuerza la idea de que estas poblaciones ya estaban presentes y diversificadas mucho antes de que comenzara la transición al Neolítico.

Un cambio poblacional en solo dos milenios

El individuo más joven, DHL_M2, que vivió unos 2.000 años después que DHL_M1, presenta un perfil genético completamente distinto. Los análisis muestran claramente que no es un descendiente directo de DHL_M1. Las pruebas estadísticas de ADN antiguo indican que DHL_M2 comparte más alelos con otro individuo llamado Yumin, un cazador-recolector que vivió hace unos 8.400 años en la meseta de Mongolia Interior, que con su antepasado local de Donghulin.

Encontramos una conexión genética específica entre DHL_M2 y la fuente relacionada con Yumin, señalan los autores. Sin embargo, tampoco puede modelarse simplemente como una mezcla de Yumin y otras poblaciones conocidas. Parece que DHL_M2 tiene un componente adicional que no se corresponde con ningún linaje del norte de Asia Oriental ya descrito. Este cambio genético tan marcado en el mismo yacimiento en un período de tiempo relativamente corto indica que hubo una movilidad poblacional considerable durante el calentamiento postglaciar.

Los investigadores proponen que la población local representada por DHL_M1 no fue reemplazada por completo, sino que pudo haber contribuido parcialmente a la ascendencia de DHL_M2. Pero lo cierto es que el perfil genético cambió de manera significativa. Este dato encaja con lo que ya habían observado los antropólogos físicos: los cráneos de los dos individuos presentan diferencias morfológicas notables, mayores que las que se ven entre poblaciones neolíticas posteriores. También concuerda con las diferencias en la cerámica encontrada en los niveles inferior y superior del yacimiento.

A pesar del cambio genético, algo no cambió: la adopción progresiva de prácticas neolíticas. Los restos botánicos demuestran que la proporción de mijo domesticado aumentó del nivel inferior al superior. Es decir, mientras las poblaciones se sucedían, la tecnología y la economía de subsistencia siguieron avanzando hacia la agricultura.

Un proceso de transición único en el norte de Asia Oriental

La gran conclusión del estudio es que la transición del Paleolítico al Neolítico en el norte de Asia Oriental no se pareció a lo que ocurrió en Oriente Próximo o en Europa. En Oriente Próximo, los cazadores-recolectores locales adoptaron la agricultura sin grandes cambios poblacionales. En Europa, en cambio, la llegada de la agricultura vino acompañada de una sustitución masiva de poblaciones, cuando los agricultores de Anatolia se expandieron y reemplazaron a los cazadores-recolectores europeos.

En el norte de China, la realidad fue distinta. Observamos linajes heterogéneos del norte de Asia Oriental durante el proceso de transición, al tiempo que revelamos cambios poblacionales en el yacimiento de Donghulin a pesar de la presencia de prácticas de neolitización continuas. Este patrón es diferente de las expansiones poblacionales impulsadas por la agricultura en el suroeste de Asia y Europa durante el Holoceno temprano, lo que sugiere una trayectoria de transición Paleolítico-Neolítico distintiva en el norte de Asia Oriental, afirman los autores en el artículo.

El estudio también revela interacciones a larga distancia. DHL_M1 comparte ciertos alelos con poblaciones posteriores de la cuenca del río Amur (como AR14K), y DHL_M2 los comparte con las de la meseta de Mongolia (Yumin). Además, en el yacimiento se encontraron ornamentos hechos con conchas marinas de la especie Neritina violacea y con cáscaras de huevo de avestruz, materiales exóticos que demuestran la existencia de redes de intercambio que conectaban esta comunidad con regiones muy alejadas.

Un legado genético limitado pero relevante

A pesar de su papel en la transición, ni el linaje de DHL_M1 ni el de DHL_M2 dejaron una huella profunda en las poblaciones actuales. El análisis muestra que DHL_M2 comparte más alelos con las poblaciones actuales que DHL_M1, pero en general su contribución fue modesta. El haplogrupo mitocondrial de DHL_M2 es el G4, un linaje rarísimo que solo se ha documentado esporádicamente en individuos actuales de China y Japón. Su cromosoma Y pertenece al linaje N-F1360, pero ocupa una posición basal sin ramificarse en los sublinajes que sí se encuentran hoy en día.

Los investigadores también comprobaron que ambos individuos presentan niveles similares de ascendencia arcaica (es decir, ADN heredado de neandertales y denisovanos) en comparación con otros asiáticos orientales de la misma época y más recientes. Esto sugiere que la mezcla con homínidos arcaicos ya se había producido antes y se había estabilizado.

El trabajo, liderado por el laboratorio de Qiaomei Fu en el Instituto de Paleontología y Paleoantropología de Vertebrados de la Academia China de Ciencias, representa un avance significativo porque, por primera vez, se asocian genomas antiguos con un contexto arqueológico detallado en esta región crítica. Hasta ahora, los pocos genomas del norte de Asia Oriental anteriores a 10.000 años provenían de restos sin contexto cultural claro, lo que impedía relacionar directamente los cambios genéticos con los cambios en la forma de vida.

¿Por qué es importante este estudio?

El sitio de Donghulin es excepcional porque documenta dos milenios de cambios continuos en un mismo lugar, desde el final de la última glaciación hasta el óptimo climático del Holoceno temprano. La combinación de datos genéticos, arqueológicos y paleoambientales permite dibujar un escenario mucho más matizado de cómo los seres humanos se adaptaron al final de la Edad de Hielo.

La hipótesis predominante hasta ahora era que la neolitización en el norte de Asia Oriental fue un proceso gradual llevado a cabo por pequeños grupos diversos de cazadores-recolectores que adoptaron prácticas agrícolas de manera autónoma, sin grandes oleadas migratorias. Los datos de Donghulin apoyan esta visión: hay diversidad genética, hay cambios poblacionales, pero no hay una sustitución total impulsada por agricultores foráneos. La agricultura del mijo se desarrolló localmente, y las poblaciones que la practicaban cambiaron con el tiempo, pero siempre dentro de un rango amplio de ascendencia del norte de Asia Oriental.

Los autores concluyen que aunque se encontraron linajes diversos en el norte de Asia Oriental alrededor de hace 10.000 años, todos ellos se sitúan dentro de un amplio rango de ascendencia del norte de Asia Oriental, sin una influencia significativa de componentes genéticos externos. Esto refuerza la idea de que el norte de China fue un centro independiente de neolitización, con una dinámica poblacional propia y distinta a la de otras regiones del mundo.

El estudio deja abiertas muchas preguntas. Los investigadores reconocen que se necesitan más muestras de ADN antiguo del Neolítico temprano y medio para comprender con precisión hasta dónde llegó la influencia de linajes como el de DHL_M2. Por ahora, lo que está claro es que la historia de cómo los humanos se hicieron agricultores en China es mucho más rica y diversa de lo que se imaginaba.

Fuente: labrujulaverde.com