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Encuentran una nueva isla en el archipiélago de Fiyi y descubren que está completamente hecha de los restos de comida que dejaron los humanos en el pasado

Un pequeño punto de tierra en el océano ha cambiado de categoría. No es volcánico, ni coralino ni fruto de movimientos tectónicos. Es, literalmente, el resultado de siglos de actividad humana.

Un equipo de investigadores de Fiyi y Australia ha documentado un islote de unos 3.000 metros cuadrados situado cerca de Vanua Levu, en el archipiélago de Fiyi, cuya composición está formada casi por completo por conchas de moluscos consumidos por antiguos pobladores. El estudio, publicado en la revista Geoarchaeology y recogido por Darren Orf el pasado 31 de marzo, apunta a una acumulación de residuos alimentarios de hace aproximadamente 1.200 años.

El hallazgo encaja dentro de un fenómeno conocido como ‘midden’, un término arqueológico que describe acumulaciones de desechos orgánicos generados por humanos, especialmente restos de marisco. Sin embargo, lo excepcional aquí es la escala: no se trata de un depósito, sino de una isla entera.

Un paisaje construido con siglos de consumo

El origen del islote generó dudas desde el principio. Los investigadores plantearon dos posibles explicaciones: una acumulación progresiva de restos dejados por comunidades humanas o un depósito natural provocado por eventos marinos extremos como tsunamis.

Para resolverlo, analizaron las capas de sedimento en zonas cercanas. Si las conchas hubieran sido arrastradas por el mar, deberían aparecer dispersas más allá del islote en capas decrecientes. Pero no fue así. La concentración uniforme y la ausencia de ese patrón reforzaron la hipótesis humana.

La datación por radiocarbono sitúa su formación en torno al siglo VIII, vinculándola a poblaciones posteriores a la cultura Lapita, considerada entre las primeras en asentarse en la región. También se identificaron fragmentos de cerámica sin decorar, aunque no aparecieron herramientas de piedra ni restos óseos de peces.

Los investigadores plantean que pudo existir un asentamiento elevado sobre pilotes, algo habitual en zonas costeras de Fiyi en esa época. Tras su abandono, el área habría sido colonizada por manglares, favorecidos por cambios en el nivel del mar y sedimentos acumulados.

Este islote, aparentemente discreto, se convierte así en el primer ejemplo documentado de una ‘isla-midden’ en el Pacífico Sur oriental, más allá de Papúa Nueva Guinea. Un registro físico, inesperado, de cómo la actividad humana puede transformar el entorno de formas que todavía hoy siguen saliendo a la superficie.

Fuente: marca.com

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