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Reforma de Salud Digital.

 

Es conmovedor ver cómo el Diario Oficial de la Federación decretó que el uso del expediente digital es ahora una “cuestión de salubridad general”. ¡Wow! Finalmente, hemos pasado de no tener gasas a no tener internet de banda ancha. 

 

La reforma eleva la salud digital a rango de salubridad general, lo que otorga a la Secretaría de Salud la facultad de imponer estándares técnicos a todo el sistema nacional (público y privado). Expediente Clínico Electrónico (ECE) ya es obligatorio, es decir, ya no es una sugerencia; para 2026, cualquier prestador de servicios médicos deberá contar con sistemas digitales. El objetivo es que los datos del paciente “viajen” con él, eliminando silos entre el IMSS, ISSSTE, servicios privados y estatales mediante protocolos estandarizados. La implementación será progresiva hasta 2027, pero persiste el reto de la conectividad en clínicas rurales y la falta de equipo en hospitales públicos. En estos tiempos, el residente que lleva 30 horas sin dormir no solo tiene que lidiar con la falta de medicamentos, sino con un software que se congela más que el corazón de un administrativo cuando pides presupuesto. La idea es que la información “fluya”. Y vaya que fluye: fluye la frustración de los médicos que ahora pasan más tiempo peleando con una interfaz diseñada en 1998, o llenando hojas, que auscultando pacientes. Pero hey, al menos ahora el desabasto de medicamentos se puede ver en tiempo real y en una pantalla 4K. ¡Eso sí es modernidad! El espejo global, de nuestro sistema de salud  nos muestra un ¿primer mundo o tercer mundo con Wifi? Si miramos hacia afuera para “compararnos”, la ironía se cuenta sola: Estonia; el poster boy de la salud digital. Allá, el 99% de las recetas son digitales y los ciudadanos controlan sus datos desde su teléfono. Aquí, en nuestro amado sistema, el paciente todavía tiene que cargar su placa de rayos X bajo el brazo como si fuera un vinilo de colección porque un sistema no platica con el otro en nuestro país, es decir, está fragmentado y a la vez aislado. Dinamarca (Si, ese país donde nos dijeron que tenia peor sistema sanitario que el de nosotros y ustedes creyeron): Tienen un sistema tan integrado que parece ciencia ficción. En México, nuestra “integración” consiste en que si el sistema se cae (que es diario), todos los médicos se integran en una sola voz para maldecir al proveedor de servicios que ganó la licitación por ser el compadre de alguien. Estados Unidos: Gastan billones en software que odian, pero al menos tienen iPads. Nosotros tenemos la intención política, un marco legal punitivo que te obliga a usar lo digital bajo amenaza de sanción, y un módem que hace ruiditos de conexión telefónica. ¿Diagnóstico? Un Pixel de Esperanza en un Mar de Papel Bond.

 

La política de “Salud Digital” es el equivalente a ponerle un alerón de fibra de carbono a un Tsuru que no tiene motor. Queremos telemedicina para comunidades donde no hay ni luz constante, y exigimos recetas electrónicas en clínicas donde el único dispositivo electrónico con batería es el celular del guardia de la entrada. a reforma es el primer paso hacia un Servicio Universal de Salud, pero que su éxito no se medirá por cuántas tablets se entreguen, sino por la capacidad del Estado para garantizar que la tecnología sea un puente y no una nueva barrera de exclusión.Es la magia de nuestra política, resolvemos el futuro con leyes, ignorando que el presente todavía se escribe con una pluma que ya no tiene tinta y se archiva en una carpeta que se está comiendo la humedad. Pero no se quejen, que para el próximo informe de gobierno, las estadísticas de “conectividad” se verán increíbles… aunque el paciente siga esperando seis meses para una cirugía.

Dr. César Álvarez Pacheco 

cesar_ap@hotmail.com 

@cesar_alvarezp 

Huatabampo, Sonora

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