En el desierto de Turkmenistán existe un enorme cráter llamado Cráter de Darvaza. Se formó cuando el suelo colapsó durante una exploración de gas natural.
Los científicos decidieron prenderle fuego para evitar que los gases tóxicos se expandieran, pensando que se apagaría en pocos días… pero sigue ardiendo hasta hoy.
Por la noche, el brillo del fuego puede verse a kilómetros de distancia, por eso muchas personas lo conocen como “la puerta al infierno”.