
El Desierto del Sahara es conocido por sus temperaturas extremas y enormes dunas de arena, pero en algunas ocasiones ha llegado a cubrirse de nieve.
Esto ocurre cuando masas de aire muy frío llegan a ciertas zonas elevadas del desierto. Aunque la nieve dura poco tiempo, el contraste entre la arena y el hielo crea paisajes sorprendentes.
Es un fenómeno muy raro, por eso cada vez que sucede llama la atención de todo el mundo.