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No solo tierra: descubren en Israel que las plantas pueden alimentarse del polvo del desierto

Un equipo de investigadores israelíes reveló que las plantas pueden absorber nutrientes directamente del polvo atmosférico que se deposita sobre sus hojas, un mecanismo que desafía la visión tradicional de que la «alimentación» de los vegetales depende casi exclusivamente del suelo.

La investigación, desarrollada en la Universidad Ben-Gurion del Negev, en el sur de Israel, mostró que este proceso podría desempeñar un papel importante en ecosistemas pobres en nutrientes —desde regiones mediterráneas hasta partes de la Amazonia— y obligar a replantear modelos sobre clima, productividad vegetal y ciclos globales de carbono.

Los resultados del trabajo, publicados en New Phytologist, indicaron que las plantas pueden obtener nutrientes no solo del suelo, sino también del polvo que se deposita y se disuelve sobre sus hojas, liberando elementos como hierro y fósforo.

En un estudio de campo realizado en un ecosistema mediterráneo para simular tormentas de polvo, los científicos comprobaron que la deposición de partículas aumentó las concentraciones de macronutrientes y micronutrientes en las plantas gracias a la superficie levemente ácida de sus hojas, que favorece la disolución y absorción de esos elementos.

Al combinar observaciones de campo con estimaciones de deposición de polvo y datos sobre nutrientes del suelo en distintas regiones del mundo, los investigadores concluyeron que, durante episodios de polvo atmosférico, el aporte diario de nutrientes a través de las hojas puede igualar —e incluso superar— al que proviene del suelo.

No solo el suelo, sino también la atmósfera

«Esto sugiere un cambio respecto de la visión tradicional, centrada exclusivamente en el suelo, hacia un mecanismo mediado por la propia vegetación, donde el follaje actúa como una interfaz activa para capturar y procesar partículas atmosféricas», explicó Anton Lokshin, investigador posdoctoral de la universidad israelí.

«En ecosistemas con escasez de nutrientes —agregó el experto—, esta vía de absorción a través de las hojas podría representar una contribución importante y hasta ahora subestimada para la nutrición de las plantas y el funcionamiento de los ecosistemas».

El trabajo también refuerza una hipótesis que desde hace años intriga a los científicos: que enormes cantidades de polvo transportadas por el viento desde desiertos como el Sahara pueden desempeñar un papel clave en la fertilización de ecosistemas lejanos, incluida la selva amazónica.

Según los autores, el fenómeno podría adquirir todavía más relevancia en las próximas décadas debido al avance de la desertificación y a los cambios en los patrones globales de polvo atmosférico asociados al cambio climático.

Por eso, sostienen, los modelos actuales sobre ciclos de nutrientes y carbono deberían empezar a considerar a las hojas no solo como superficies de intercambio gaseoso, sino también como mecanismos activos de captura de nutrientes.

Fuente: amia.org.ar

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