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Las campañas de odio.-

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Ya hubo en Cajeme y en Sonora, dos movimientos políticos que sacudieron la conciencia ciudadana, el “contrerismo”, en 1958 por la presidencia municipal, y el “faustinismo” en 1967, por la gubernatura.- La ciudadanía aprendió que los ataques ciegos van contra el enemigo a vencer y delatan los orígenes de los grupos de poder que los propician.- Lo cierto, en estos tiempos, es que Javier Lamarque estará en las boletas del 6 de junio de 2027.

Bernardo Elenes Habas

Se respira en Sonora un aire inquieto y politizado, ante la cercanía de los procesos que abrirán las compuertas de las elecciones intermedias del 2027, cuando 17 entidades, incluido el terruño, tendrán relevo de gobernador.

Hay una generación de sonorenses (especialmente cajemenses, por los epicentros de los movimientos), que vivieron etapas de acontecimientos políticos que fueron capaces de despertar la conciencia participativa de la ciudadanía.

Tales son los casos del movimiento conocido como «el contrerismo», en 1958, centrado en la lucha por la presidencia municipal de Cajeme, y otro más amplio, de nivel estatal en 1967, denominado «el faustinismo», teniendo como causa la disputa por la gubernatura de Sonora, que en realidad tuvieron su origen al interior del PRI, partido que controlaba la vida política, económica y social de la comunidad y por supuesto, del estado y el país.

Hoy los tiempos político-electorales que se avecinan, tienen nuevas formas, nuevos partidos y, por supuesto, nuevos protagonistas.

Ha despertado entre la clase política y entre la ciudadanía, un notable interés por las elecciones intermedias de 2027, y eso es notorio en Sonora, donde un ingrediente que nunca falta en este tipo de contiendas se hace presente: las campañas de odio.

Es a través de esas estrategias, cuya ejecución ahora se facilita aún más por el internet y sus redes sociales, la forma en que se busca desacreditar al adversario, inventándole sismos morales, políticos, económicos con facilidad asombrosa.

Pero también es notorio como la ciudadanía no se deja arrastrar por los intereses de grupos, y va decantando nombres, perfiles, trazados humanos y político de aspirantes a cargos de elección popular, en base a sus propias premisas, no permitiendo que alguien piense por ellos, sino confiando en sus valores cívicos y observaciones precisas sobre el devenir de los tiempos, contra relatorías que algunos intentan imponerles, cuando ellos, los electores, han vivido en carne y sangre la situación política, social, comunitaria, la forma cómo se transforman los pueblos para alcanzar niveles de progreso compartido.

Esto hace comprender que no serán las acometidas ciegas, las que tienen como objetivo denigrar o hacer confiable a un precandidato, las que influirán en el ánimo de la gente, por el contrario, esos ataques procederán a mostrar el sello del mesón de donde provienen las campañas, dando fortaleza al injuriado, quien estará demostrando que es el enemigo a vencer porque legítimamente se ha ganado la voluntad del pueblo que le abre el camino del éxito.

El aire inquieto y politizado que se respira en Sonora, pues, con motivo de las contiendas internas de los partidos para designar candidatos, revela como primer silogismo que Javier Lamarque estará en las boletas electorales del 6 de junio de 2027.

Le saludo.

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