
México enfrenta una oportunidad estratégica para captar inversiones vinculadas a la inteligencia artificial (IA), aunque la disponibilidad de energía, agua e infraestructura podría definir su capacidad para integrarse al crecimiento global de los centros de datos. El aumento acelerado de la demanda tecnológica ha colocado estas instalaciones en el centro de la economía digital y de la competencia internacional por nueva infraestructura.
De acuerdo con un análisis de Guillermo Goñi, socio de Deal Advisory & Strategy de KPMG México, el avance de modelos cada vez más complejos está elevando las necesidades de procesamiento y almacenamiento de datos. El documento compartido con NotiPress señala que la expansión de la IA promueve una demanda creciente de infraestructura capaz de sostener operaciones de alta intensidad tecnológica.
El análisis advierte que el crecimiento del sector ocurre a un ritmo superior al desarrollo de la capacidad instalada. Según el documento, el consumo global de electricidad asociado a centros de datos podría aumentar más de 100% hacia el final de la década debido al entrenamiento y operación de sistemas avanzados de inteligencia artificial. Esta situación incrementa la competencia entre países que tienen la meta de atraer nuevas inversiones digitales.
Entre los principales desafíos identificados figura la disponibilidad energética. La creciente demanda de potencia, junto con limitaciones en redes de transmisión y tiempos prolongados de interconexión, ejerce presión sobre distintos sistemas eléctricos. A ese escenario se suma la necesidad de agua para los procesos de enfriamiento, recurso que enfrenta niveles de estrés en diversas regiones.
Pese a ello, México conserva ventajas relevantes dentro del mapa regional. La cercanía con Estados Unidos, el crecimiento sostenido de los servicios digitales y la integración con cadenas globales de valor fortalecen su posición para recibir parte de la expansión de centros de datos en América del Norte. Sin embargo, el estudio sostiene que esos factores no garantizan por sí mismos la llegada de nuevos proyectos.
La competencia internacional también incorpora desafíos territoriales y financieros. El análisis destaca que la siguiente etapa de crecimiento se desplaza hacia ubicaciones alejadas de los grandes centros urbanos, lo que exige desarrollar conectividad, servicios y capacidad energética en nuevas zonas. Paralelamente, el volumen de inversión requerido comienza a presionar los mecanismos tradicionales de financiamiento para proyectos de gran escala.
Hacia adelante, la ventaja competitiva dependerá de la capacidad para coordinar energía, recursos hídricos, financiamiento y planeación territorial bajo una estrategia de largo plazo. El análisis concluye que el desafío principal ya no consiste en atraer interés inversionista, sino en crear las condiciones estructurales necesarias para operar infraestructura digital crítica sin interrupciones y responder al crecimiento de la inteligencia artificial.
Fuente: notipress.mx