La Unión Europea implementará la obligación de que todos los vehículos nuevos incorporen sistemas de monitoreo del conductor mediante cámaras infrarrojas, con el objetivo de detectar señales de distracción, somnolencia o falta de atención al volante.
Esta tecnología analiza factores como la dirección de la mirada, el movimiento de la cabeza y otros indicadores del comportamiento del conductor para emitir alertas preventivas y reducir el riesgo de accidentes de tránsito.
La medida forma parte de una estrategia para reforzar la seguridad vial en Europa, impulsando el uso de tecnologías de asistencia que buscan disminuir los siniestros ocasionados por errores humanos y fomentar una conducción más segura.