
El entorno en el que crecen los niños puede desempeñar un papel clave en el desarrollo de su cerebro. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Washington en San Luis, Estados Unidos, encontró que los factores relacionados con el nivel socioeconómico, como el estrés, la calidad del sueño y el tiempo frente a las pantallas, están estrechamente asociados con diferencias en la estructura y el funcionamiento cerebral durante la infancia.
La investigación, publicada en la revista científica Science, analizó 649 variables en una muestra de niños de entre 9 y 10 años que participan en el Estudio de Desarrollo Cognitivo del Cerebro Adolescente. Los científicos utilizaron estudios de asociación de todo el cerebro, una metodología que permite identificar cómo distintos factores ambientales y sociales se relacionan con cambios en la conectividad funcional y el grosor de la corteza cerebral.
Los resultados mostraron que las variables vinculadas al nivel socioeconómico, como los ingresos familiares y las oportunidades disponibles en el vecindario, presentaron la relación más fuerte con la conectividad funcional del cerebro. Estas diferencias fueron especialmente evidentes en las regiones encargadas del procesamiento sensorial y motor.
Entre los factores asociados destacaron el mayor tiempo de exposición a las pantallas y la reducción de las horas de sueño, condiciones que fueron más frecuentes en contextos de menor nivel socioeconómico. De acuerdo con los investigadores, estos elementos podrían modificar los patrones de activación cerebral a lo largo del tiempo, generando cambios duraderos en el funcionamiento del cerebro.
Para validar los hallazgos, el equipo replicó el estudio con datos del Biobanco del Reino Unido y obtuvo resultados similares. Este análisis permitió concluir que las diferencias observadas no están relacionadas con la ascendencia genética, sino con las condiciones socioeconómicas en las que se desarrollan los menores.
Los autores señalaron que aún se desconoce en qué momento del desarrollo surgen estas diferencias y cuál es la etapa más adecuada para implementar intervenciones que reduzcan su impacto. No obstante, enfatizaron que el nivel socioeconómico no determina el destino de una persona y que mejorar las condiciones del entorno puede contribuir a un desarrollo cerebral más saludable.