Ícono del sitio Noticias Vanguardia Sonora

Apple invirtió 10.000 M en un coche eléctrico, fracasó, pero su tecnología ahora está en tu iPhone

10.000 millones de dólares. Eso es lo que Apple se dejó en su intento de fabricar un coche eléctrico. El Proyecto Titan, cancelado en 2024, no puso un solo vehículo en la carretera. Pero su ingeniería vive ahora en cada iPhone.

Qué era el Proyecto Titan y por qué Apple lo necesitaba

Durante una década, los de Cupertino persiguieron un coche autónomo sin volante ni pedales. Se trataba de un programa interno que pretendía crear un vehículo con capacidades de conducción autónoma nivel 5. La idea era ambiciosa: un coche que detectara el entorno, tomara decisiones en milisegundos y garantizara la seguridad de los ocupantes sin intervención humana.

Para ello, Apple contrató a cientos de ingenieros de automoción y diseñó soluciones de hardware y software a medida. El reto principal era la potencia de cálculo necesaria para procesar los datos de radares, cámaras y sensores de visión periférica. Un ordenador de a bordo debía reaccionar más rápido que un piloto humano, y eso exigía circuitos específicos.

La clave: un procesador neuronal para entender la carretera

Los ingenieros de Titan no podían usar chips genéricos. Tuvieron que diseñar unidades de procesamiento específicas, centradas en redes neuronales y visión computacional. Estas unidades procesaban en paralelo la información de los sensores y ejecutaban trayectorias en tiempo real, manteniendo un consumo energético contenido para no agotar la batería del coche.

La arquitectura resultante era un prodigio de eficiencia: bloques de cómputo de baja latencia, optimización térmica y circuitos integrados que gestionaban cargas de trabajo continuas sin sobrecalentarse. Lo que nació como el cerebro del coche se convirtió en un motor neuronal que luego Apple adaptaría para sus procesadores A-series.

El motor neuronal que hoy lleva tu iPhone se diseñó originalmente para que un coche tomara decisiones en menos de una décima de segundo.

Tras cancelar el proyecto en febrero de 2024, Apple trasladó la ingeniería del Proyecto Titan a los procesadores de sus dispositivos. Los bloques de cálculo ideados para el coche autónomo se integraron en los chips A16 Bionic, A17 Pro y posteriores. La experiencia acumulada en la gestión de sistemas complejos de automatización permitió refinar el rendimiento de los transistores y las unidades de procesamiento gráfico.

De esta forma, la tecnología de un coche que nunca existió acabó impulsando la fotografía computacional, el reconocimiento de texto y la fluidez de las apps en millones de teléfonos. Como ocurrió con la carrera espacial —que aceleró el desarrollo de semiconductores—, el Proyecto Titan sirvió para que Apple diera un salto en hardware de consumo.

Del chasis a la placa base: el legado de Titan

La cancelación del coche no fue un fracaso total. Los avances en microarquitectura de silicio que Titan impulsó incluyen tres líneas de mejora: bloques de procesamiento dedicados a inteligencia y visión, optimización térmica para cargas de trabajo sostenidas y circuitos de baja latencia para tiempo real. Estos elementos son los que ahora permiten que tu iPhone procese vídeo 4K sin calentarse o que Siri entienda comandos más complejos.

Además, Apple ha mantenido vivo indirectamente el legado del coche a través de su apuesta por CarPlay, que cada vez controla más funciones del vehículo. La capacidad de cálculo desarrollada para Titan podría dar soporte a futuras versiones de CarPlay que gestionen la climatización o la instrumentación del coche, algo que ya se especula en Cupertino.

Información útil para el conductor

Fuente: motor16.com

Salir de la versión móvil