Humane Borders reporta 19 nuevos hallazgos de restos humanos durante julio; 73 casos han sido registrados en lo que va de 2026, frente a 59 en el mismo periodo del año pasado
Por Redacción Vanguardia
TUCSON, Arizona.— El desierto de Arizona continúa cobrando vidas entre quienes intentan atravesar la frontera entre México y Estados Unidos. Nuevos datos recopilados por Humane Borders y autoridades forenses de Arizona revelan un repunte en el número de restos de migrantes localizados durante los meses de junio y julio de 2026.
Durante julio fueron registrados 19 nuevos casos, mientras que en junio se contabilizaron 13, de acuerdo con información difundida este martes 11 de agosto por Humane Borders. La organización señala que la cifra correspondiente a julio representa el nivel mensual más alto registrado en aproximadamente dos años.
La base estadística de Humane Borders, actualizada al 8 de agosto, confirma los 19 casos correspondientes a julio. La propia organización advierte que las cifras están clasificadas de acuerdo con la fecha en que fueron encontrados los restos y no necesariamente con la fecha exacta del fallecimiento, por lo que algunos casos pueden corresponder a personas que murieron semanas, meses o incluso años antes. Los datos también pueden modificarse conforme avanzan las investigaciones y procesos de identificación.
En lo que va de 2026 han sido registrados 73 hallazgos de restos humanos, según el comunicado de Humane Borders. La organización compara esa cantidad con 59 casos registrados en el mismo periodo de 2025.
El fenómeno forma parte de una tragedia acumulada durante décadas. Humane Borders señala que el número de personas fallecidas en el sur de Arizona durante el último cuarto de siglo alcanza aproximadamente 4,505 hombres, mujeres y menores de edad.
La plataforma Arizona OpenGIS for Deceased Migrants, desarrollada mediante una colaboración entre Humane Borders y la Oficina del Médico Forense del Condado de Pima, mantiene información geográfica y estadística sobre estas muertes. El sistema señala que desde enero de 1990 se han registrado cerca de 4,500 muertes de migrantes indocumentados dentro de las jurisdicciones forenses de los condados de Pima y Maricopa.
El verano, la temporada de mayor riesgo
Las temperaturas extremas del desierto son uno de los principales factores detrás de las muertes.
Octavio Fuentes, director ejecutivo de Humane Borders, advirtió que los meses de verano suelen representar el periodo más peligroso para las personas que atraviesan a pie esta región.
“No puedes cargar suficiente agua para sobrevivir”, señaló Fuentes en el comunicado, al expresar su preocupación por el incremento registrado respecto del año anterior.
El análisis de los casos reportados durante julio muestra además la proximidad temporal de algunos de los fallecimientos: cinco personas tenían menos de un día de haber muerto cuando fueron localizadas; dos, menos de una semana, y cuatro, menos de tres meses, según Humane Borders.
La deshidratación y la exposición a temperaturas extremas figuran entre las principales causas de muerte, aunque también existen casos relacionados con hipotermia, ahogamiento, traumatismos y circunstancias que no han podido determinarse.
La organización advierte, además, que las estadísticas oficiales no necesariamente representan la dimensión completa del problema debido a que existen personas que desaparecen en el desierto cuyos restos nunca son recuperados.
La propia tabla estadística de Humane Borders hace esta precisión: sus datos no pueden considerarse totalmente exhaustivos y reconoce expresamente que numerosos restos probablemente nunca serán encontrados o reportados.
Más de 4 mil muertes y un problema de décadas
Los datos históricos permiten observar importantes variaciones anuales.
La tabla de Humane Borders registra, entre otros, 224 casos en 2010; 212 en 2020; 229 en 2021; 174 en 2022; 158 en 2023 y 200 en 2024. Para 2025, la tabla actualizada contiene 103 registros, mientras que para enero-julio de 2026 aparecen 73.
Humane Borders sostiene que las políticas migratorias estadounidenses desarrolladas desde la década de 1990 han contribuido a desplazar las rutas migratorias hacia regiones cada vez más remotas del desierto.
Brad Jones, profesor de Ciencia Política en el UC Davis Global Migration Center e integrante del consejo directivo de Humane Borders, señaló que considerar la frontera completamente “cerrada” no refleja la realidad de los movimientos migratorios.
De acuerdo con Jones, mientras existan circunstancias que obliguen a las personas a abandonar situaciones peligrosas en sus países de origen, continuarán produciéndose desplazamientos y, cuando las rutas atraviesan el desierto, aumenta considerablemente el riesgo de morir.
Menos vías legales de ingreso
El comunicado también introduce otro elemento al debate: la disponibilidad de mecanismos legales para ingresar a Estados Unidos.
Humane Borders cita un análisis publicado en abril de 2026 por el Cato Institute, organización estadounidense de orientación libertaria, que sostiene que la actual administración estadounidense ha reducido tanto las entradas irregulares como las legales, pero que la disminución de estas últimas ha sido considerablemente mayor.
De acuerdo con el análisis de David J. Bier, director de Estudios Migratorios del Cato Institute, la reducción de las entradas legales habría sido aproximadamente 2.5 veces mayor que la reducción de las entradas ilegales. El estudio también señala que los arrestos de la Patrulla Fronteriza en la frontera suroeste ya habían caído considerablemente antes del inicio de la actual administración.
Para Humane Borders, la falta de vías legales accesibles puede contribuir a que algunas personas recurran a rutas clandestinas mucho más peligrosas.
La organización identifica entre las causas de la migración la violencia, pobreza, desastres naturales, reunificación familiar y búsqueda de oportunidades económicas. También advierte que personas provenientes de distintas regiones del mundo pueden desconocer las condiciones extremas del desierto o recibir información falsa de organizaciones criminales dedicadas al tráfico de personas.
Agua en medio del desierto
Humane Borders nació en Tucson en el año 2000 y actualmente funciona principalmente mediante voluntarios y donaciones privadas.
Su trabajo más visible consiste en operar decenas de estaciones de agua autorizadas distribuidas en el desierto de Sonora y a lo largo de diferentes rutas utilizadas por migrantes.
La organización explica que sus estaciones utilizan barriles azules con capacidad de 55 galones —unos 208 litros—, acompañados por una bandera azul de aproximadamente 30 pies de altura para hacerlos visibles a distancia. El agua no está destinada exclusivamente a migrantes: también puede ser utilizada por excursionistas, equipos de búsqueda y rescate y cualquier persona que se encuentre en una situación de emergencia.
Durante 2025, voluntarios de Humane Borders localizaron seis conjuntos de restos humanos mientras realizaban recorridos de reconocimiento, según el comunicado.
La organización sostiene que su misión es estrictamente humanitaria y se define como una entidad no partidista financiada principalmente mediante aportaciones privadas, grupos religiosos y otras organizaciones sin fines de lucro.
Fuentes resumió el principio bajo el cual opera la organización: el desierto representa un peligro para cualquier persona, independientemente de su nacionalidad u origen.
Por su parte, Laurie Cantillo, presidenta del Consejo Directivo de Humane Borders, señaló que la organización continuará colocando agua en el desierto mientras sigan ocurriendo muertes en territorio de Arizona.
Una base pública para documentar las muertes
Además de instalar estaciones de agua, Humane Borders participa junto con la Oficina del Médico Forense del Condado de Pima en una plataforma pública que permite consultar información relacionada con migrantes fallecidos.
Arizona OpenGIS for Deceased Migrants ofrece herramientas para consultar casos, realizar búsquedas geográficas, visualizar mapas y descargar información. La base se actualiza mensualmente y utiliza información pública para documentar la dimensión geográfica y temporal del fenómeno.
La información disponible constituye también una herramienta para investigadores, periodistas y familias que buscan conocer qué ha ocurrido con personas desaparecidas en la región fronteriza.
Consultar el mapa de hallazgos recientes de Humane Borders
Consultar las estadísticas 2010-2026
Arizona OpenGIS for Deceased Migrants
ENGLISH
Migrant Deaths Rise in Arizona as July Records Highest Monthly Figure in Two Years
Humane Borders reports 19 newly recorded migrant deaths in July; 73 sets of remains have been documented so far in 2026, compared with 59 at the same point last year
By Vanguardia Staff
TUCSON, Arizona — Arizona’s desert continues to claim the lives of people attempting to cross the U.S.-Mexico border, as newly released data from Humane Borders and Arizona medical examiner records show an increase in migrant remains recovered during June and July 2026.
A total of 19 new cases were recorded in July, following 13 in June, according to information released Tuesday, August 11, by Humane Borders. The organization says July represents the highest monthly figure in approximately two years.
Humane Borders’ statistical table, updated August 8, confirms the 19 July cases. The organization cautions that its figures are organized according to the date remains are discovered, rather than necessarily the date of death. In some cases, a person may have died weeks, months or even years before their remains were recovered. Figures can also change as investigations and identification efforts produce new information.
According to Humane Borders, 73 sets of human remains have been recorded so far in 2026, compared with 59 at the same point in 2025.
The latest deaths add to a humanitarian toll that has accumulated for decades. Humane Borders says approximately 4,505 men, women and children have died in Southern Arizona over the past quarter century.
The Arizona OpenGIS for Deceased Migrants project, a collaboration between Humane Borders and the Pima County Office of the Medical Examiner, reports that nearly 4,500 undocumented migrants have died since January 1990 within the medical examiner jurisdictions represented in its database, principally Pima and Maricopa counties.
Summer brings extreme danger
Extreme desert temperatures are among the primary dangers facing migrants traveling through remote areas of Arizona.
Octavio Fuentes, executive director of Humane Borders, said summer is typically the deadliest season because migrants can quickly succumb to extreme heat and dehydration.
“You simply can’t carry enough water to survive,” Fuentes said in the organization’s news release, expressing concern that deaths are now running ahead of last year’s numbers.
A breakdown of the July cases illustrates how recently some of the deaths occurred. Humane Borders reported that five individuals had been dead for less than one day when their remains were found, two for less than one week and four for less than three months.
Dehydration and exposure account for many deaths, according to the organization, although migrants have also died from hypothermia, drowning, blunt-force trauma and undetermined causes.
The organization cautions that the documented deaths may represent only part of the true toll because some people disappear in remote areas and are never found.
Its statistical report makes the same methodological warning, noting that the figures are not necessarily comprehensive and that many remains may never be recovered or reported.
Decades of deaths in the borderlands
Historical statistics demonstrate the long-term scale of migrant mortality in Arizona.
Humane Borders’ database records 224 cases in 2010, 212 in 2020, 229 in 2021, 174 in 2022, 158 in 2023 and 200 in 2024. Its latest table contains 103 cases for 2025 and 73 for January through July 2026.
Humane Borders argues that U.S. border enforcement policies developed since the 1990s have contributed to pushing migrants toward increasingly remote and dangerous areas of the desert.
Brad Jones, a professor of political science at the UC Davis Global Migration Center and a Humane Borders board member, challenged the notion that migration can be eliminated simply by declaring the border closed.
As long as people face circumstances that compel them to leave dangerous or unstable situations, Jones said, migration will continue — and when those journeys are forced into remote desert terrain, the probability of death increases.
Debate over legal pathways
The Humane Borders release also raises questions about the availability of legal pathways into the United States.
The organization cites an April 2026 analysis by the libertarian Cato Institute, which concluded that the current U.S. administration has reduced both illegal and legal entries, but that reductions in legal entry have been substantially larger.
David J. Bier, Cato’s director of immigration studies, estimated that the reduction in legal entries was approximately 2.5 times as large as the reduction in illegal entries. His analysis also noted that Border Patrol arrests along the Southwest border had already fallen sharply before the current administration took office.
Humane Borders argues that limited legal pathways may encourage some people to attempt far more dangerous irregular routes.
The organization points to violence, poverty, natural disasters, family reunification and economic opportunity as factors behind migration. It also warns that people arriving from other regions of the world may not fully understand the dangers of the Sonoran Desert or may be misled by organized criminal groups that profit from human smuggling.
Water in the desert
Founded in Tucson in 2000, Humane Borders is a nonprofit organization supported primarily by volunteers and private donations.
One of its best-known activities is maintaining dozens of permitted water stations throughout Southern Arizona and along routes used by migrants traveling through the Sonoran Desert.
The stations consist of 55-gallon blue barrels — approximately 208 liters — marked by 30-foot blue flags that can be seen from considerable distances. The water is available not only to migrants but also to hikers, search-and-rescue teams and anyone facing a life-threatening lack of water in the desert.
Humane Borders volunteers discovered six sets of human remains during scouting hikes in 2025, according to the organization’s news release.
Humane Borders describes itself as a nonpartisan humanitarian organization whose mission is to reduce death and suffering in the borderlands. Its work is funded primarily through individual donors, religious groups and other nonprofit organizations.
Fuentes emphasized that extreme heat does not distinguish between nationality, immigration status or background. In desert conditions, he said, heat exposure can become a life-or-death emergency within hours.
Laurie Cantillo, chair of the Humane Borders board, said the organization intends to continue providing water as long as people continue dying in Arizona’s desert.
Mapping a humanitarian crisis
Beyond its water stations, Humane Borders works with the Pima County Office of the Medical Examiner on a public database documenting migrant deaths.
The Arizona OpenGIS for Deceased Migrants platform provides searchable geographic information, online maps, case data and downloadable datasets. The information is updated monthly and is intended to help document the geographic and historical scope of migrant deaths in Arizona.
The database also provides an important resource for researchers, journalists and families seeking information about people who disappeared while traveling through the borderlands.
View Humane Borders’ latest migrant-remains map
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