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Fósil de 245 millones de años revela por primera vez el aparato digestivo de un reptil marino

Un hallazgo excepcional en China permitió a científicos estudiar órganos internos de un pequeño reptil acuático que habitó los mares durante el período Triásico.

Un grupo internacional de paleontólogos logró analizar uno de los fósiles más extraordinarios conocidos hasta ahora: los restos casi completos de Austronaga minuta, un reptil marino que vivió hace aproximadamente 245 millones de años en lo que actualmente es China.

El ejemplar, de apenas 60 centímetros de longitud, destaca porque conserva no solo gran parte de su esqueleto, sino también estructuras internas correspondientes al aparato digestivo. De acuerdo con los investigadores, se trata del registro más antiguo conocido de un sistema digestivo prácticamente completo conservado en un reptil.

El estudio fue realizado por especialistas de instituciones de Alemania, China y Escocia, entre ellos Stephan N. F. Spiekman, Wei Wang y Nick Fraser. Para examinar las estructuras que permanecieron dentro del fósil, los científicos utilizaron técnicas modernas como fotografía con luz ultravioleta y espectrometría de masas.

Órganos conservados durante millones de años

Entre las costillas del animal se detectó una zona oscura que llamó la atención de los investigadores. Los análisis posteriores permitieron determinar que correspondía a restos de diferentes órganos del sistema digestivo.

Los científicos identificaron un estómago de gran tamaño y forma similar a un saco, además de un hígado en el que todavía se encontraron indicios de hemoglobina. También pudieron distinguir un conducto alargado que habría correspondido a los intestinos.

La organización de estos órganos indica que Austronaga minuta contaba con un aparato digestivo relativamente sencillo. A diferencia de las aves y los cocodrilos modernos, cuyo estómago se encuentra dividido en dos regiones, este antiguo reptil poseía una sola cámara estomacal.

Este descubrimiento aporta información importante sobre la evolución de los arcosaurios, grupo al que pertenece Austronaga y que también incluye a los dinosaurios y los cocodrilos.

Un reptil especializado para vivir en el agua

Aunque sus antepasados eran terrestres, Austronaga minuta había desarrollado características muy particulares para desplazarse en ambientes marinos.

El animal tenía un cuello y una cola considerablemente largos. Su cola habría sido fundamental para generar impulso durante la natación, mientras que las extremidades delanteras, alargadas y parecidas a aletas, contribuían al control de sus movimientos en el agua.

En contraste, las patas traseras eran pequeñas y probablemente tenían una participación limitada en la locomoción acuática.

La forma de desplazamiento resulta especialmente llamativa porque se parece a la de otros reptiles marinos mucho más conocidos, pese a que Austronaga no estaba estrechamente relacionado con ellos. Los investigadores señalan que esta semejanza demuestra cómo diferentes grupos de reptiles pudieron desarrollar características similares como respuesta a la vida acuática.

Una ventana al pasado

La conservación de tejidos blandos y órganos internos convierte a este fósil en una pieza excepcional para comprender la anatomía de los primeros reptiles que se adaptaron al medio marino.

El estudio, titulado “Highly aquatic marine stem archosaur with soft tissue preservation”, fue publicado en la revista científica Science Advances. Sus resultados permiten conocer no solamente cómo era el cuerpo de Austronaga minuta, sino también aportar nuevas pistas sobre la evolución de los sistemas digestivos dentro del linaje de los arcosaurios.

El hallazgo demuestra que, incluso después de 245 millones de años, determinadas condiciones pueden preservar estructuras internas de animales prehistóricos y ofrecer a la ciencia una visión extraordinaria de su anatomía y evolución.

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