
México atraviesa una etapa de creciente discusión sobre el uso y la regulación de la inteligencia artificial (IA). En los congresos estatales se han presentado cerca de 200 propuestas relacionadas con esta tecnología, de las cuales 39 ya fueron aprobadas, de acuerdo con datos expuestos por Manuel Haces-Aviña, gerente de Políticas Públicas y Relaciones con Gobierno de Meta en México.
El panorama muestra, sin embargo, una legislación fragmentada. Según el recuento presentado durante un panel organizado por Check Point, Chiapas sería la única entidad donde no se ha identificado una iniciativa relacionada con IA. Además, solamente dos estados han incorporado una definición específica de inteligencia artificial en sus propuestas.
Ante esta diversidad de normas locales, representantes de la industria han planteado la conveniencia de contar con una regulación federal que establezca criterios comunes para todo el país.
El Congreso federal prepara el siguiente paso
La discusión sobre una legislación nacional continuará durante el próximo periodo ordinario del Congreso. La comisión especializada del Senado presentó el 30 de abril de 2026 una propuesta de marco regulatorio acompañada de un plan nacional, aunque el proyecto no llegó al pleno antes de concluir el periodo legislativo.
Entre las propuestas que se han analizado se encuentra la creación de una ley general de inteligencia artificial, además de modificaciones constitucionales que permitirían establecer facultades específicas para regular esta tecnología. Su eventual aprobación implicaría también realizar ajustes en distintos ordenamientos federales.
Mientras tanto, algunas áreas ya cuentan con disposiciones relacionadas con el uso de IA. Las modificaciones a la legislación laboral y de derechos de autor que entraron en vigor el 14 de mayo establecen condiciones para utilizar mediante sistemas de inteligencia artificial la imagen o la voz de artistas. En el caso de voces identificables obtenidas mediante clonación, se requiere un acuerdo escrito que establezca las condiciones de utilización y la remuneración correspondiente.
También existen reglas para las plataformas digitales de trabajo. Desde la reforma publicada en diciembre de 2024, las empresas deben proporcionar información sobre los mecanismos automatizados que pueden influir en las condiciones laborales de sus trabajadores.
Empresas enfrentan dificultades para controlar el uso de IA
El crecimiento de estas herramientas también representa un desafío para las compañías mexicanas. Un estudio de Accenture realizado entre 44 empresas encontró que más de un tercio de ellas no sabe qué proporción de su presupuesto destina a inteligencia artificial. Casi la mitad señaló que dedica entre 1 y 5% de sus recursos a esta tecnología.
La adopción también permanece en una etapa inicial. De acuerdo con el mismo estudio, 66% de las organizaciones mantiene proyectos aislados o en fase piloto, mientras que aproximadamente una quinta parte ya incorporó sistemas de IA a procesos completos.
Otro estudio, elaborado por IBM, señala que solamente una minoría de las empresas mexicanas tiene plenamente identificadas las capacidades de inteligencia artificial que utiliza y su ubicación dentro de la organización. Además, sólo 13% mantiene un inventario actualizado de estos sistemas.
Especialistas han señalado que establecer mecanismos de gobernanza resulta indispensable para conocer qué herramientas utiliza una compañía, qué información procesan y quién es responsable de supervisarlas. En este contexto, la norma ISO/IEC 42001 aparece como una referencia para establecer sistemas de gestión de inteligencia artificial.
Los fraudes con contenido sintético aumentan la preocupación
Uno de los principales riesgos asociados con la expansión de la IA está relacionado con el fraude de identidad. Datos de Sumsub indican que los perfiles sintéticos representan una parte importante de los casos de fraude de identidad registrados en América Latina.
Los videos y audios manipulados mediante herramientas de inteligencia artificial también pueden generar pérdidas económicas considerables. Por ello, las instituciones financieras han reforzado mecanismos como las pruebas de vida, destinadas a comprobar que la persona que aparece frente a una cámara es realmente quien dice ser.
Los especialistas advierten que estas medidas deben actualizarse constantemente debido a la rapidez con la que evolucionan las técnicas de generación de contenido sintético. También consideran necesario vigilar posibles sesgos en sistemas utilizados para tomar decisiones financieras, como las relacionadas con créditos.
La adopción tecnológica todavía es limitada
Pese al crecimiento de la conversación sobre regulación, México aún presenta una adopción relativamente baja de inteligencia artificial entre las empresas. Sólo alrededor de 8% de las compañías con diez o más trabajadores utiliza estas tecnologías, frente a un promedio cercano al 20% entre los países de la OCDE.
El rezago es todavía más evidente en la industria manufacturera, donde la adopción ronda el 4.8%. Este sector concentra cientos de miles de unidades económicas y millones de empleos, por lo que una mayor incorporación de herramientas de IA podría tener efectos importantes sobre la productividad.
Diversos especialistas también han advertido sobre la dependencia tecnológica. La utilización excesiva de sistemas automatizados podría provocar que las empresas pierdan capacidades internas si sus trabajadores dejan de desarrollar determinadas funciones por delegarlas completamente a herramientas de inteligencia artificial.
México entra en una nueva etapa regulatoria
El Gobierno federal anunció una serie de foros regionales que se desarrollarán entre el 19 de agosto y el 17 de septiembre para discutir, entre otros temas, la relación de niñas, niños y adolescentes con las plataformas digitales y las herramientas de inteligencia artificial.
El debate mexicano ocurre además mientras la Unión Europea inicia la aplicación general de su Ley de Inteligencia Artificial. Para las compañías mexicanas que ofrecen servicios a clientes europeos, las nuevas obligaciones internacionales podrían convertirse en un factor adicional de cumplimiento, incluso antes de que México tenga una legislación general sobre IA.
El reto para el país será avanzar hacia un marco que permita aprovechar los beneficios de la tecnología sin descuidar la protección de datos, los derechos laborales, la propiedad intelectual, la seguridad y la prevención del fraude.
Por ahora, la regulación avanza a diferentes velocidades: algunos estados ya cuentan con normas aprobadas, las empresas desarrollan mecanismos internos de control y el Congreso federal prepara una nueva discusión. La pregunta central será si México logra convertir esta serie de iniciativas y debates en una política nacional coordinada.






















































