Ícono del sitio Noticias Vanguardia Sonora

El miedo a los sismos es una reacción normal, explica la UNAM

En México, los terremotos forman parte de una realidad que puede generar preocupación, especialmente después de experiencias como las ocurridas en 1985, 2017 y 2022. En los últimos años también se ha popularizado en redes sociales la palabra “tremofobia” para describir el temor intenso a que vuelva a ocurrir un movimiento telúrico.

Sin embargo, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señalan que utilizar este término como si fuera un diagnóstico médico puede resultar incorrecto. Hugo Sánchez Castillo y Ricardo Trujillo Correa, académicos de la Facultad de Psicología, han explicado que no existe evidencia suficiente para considerar la “tremofobia” como una fobia reconocida clínicamente.

El miedo también cumple una función

Sentir temor durante o después de un sismo no significa necesariamente que una persona tenga un problema psicológico. De acuerdo con los especialistas, el miedo es una respuesta natural que ayuda al organismo a mantenerse alerta ante situaciones que pueden representar un peligro.

Sánchez Castillo explicó que las experiencias sísmicas pueden dejar consecuencias emocionales, entre ellas ansiedad y estrés postraumático. Por ello, cuando el miedo se vuelve demasiado intenso o comienza a afectar la vida cotidiana, es importante diferenciar una reacción normal de una situación que podría requerir atención profesional.

Ricardo Trujillo Correa también ha cuestionado el uso generalizado de la palabra “tremofobia”, al considerar que puede llevar a convertir emociones normales en supuestos trastornos. Para el especialista, aprender a reconocer y afrontar el miedo es más útil que tratar de eliminarlo por completo.

México, un territorio con actividad sísmica

La preocupación de la población mexicana tiene una explicación: el país se encuentra en una región donde interactúan varias placas tectónicas, entre ellas las de Norteamérica, Cocos, Pacífico, Rivera y Caribe. Esta configuración provoca una importante actividad sísmica.

A pesar de los avances científicos, los terremotos no pueden predecirse con exactitud. Por ello, las autoridades y especialistas insisten en que la preparación es una de las mejores herramientas para reducir riesgos.

La prevención es fundamental

Los expertos de la UNAM han respaldado la realización de simulacros porque permiten practicar cómo reaccionar ante una emergencia y relacionar la alerta sísmica con una respuesta organizada.

Más que vivir con miedo ante la posibilidad de un nuevo terremoto, la recomendación es mantenerse informado, participar en simulacros y conocer las medidas de seguridad correspondientes.

En ese sentido, tener miedo a un sismo no debe considerarse motivo de vergüenza. Es una reacción humana ante un fenómeno que puede representar un peligro. Lo importante es que ese temor no impida actuar de manera adecuada y que, cuando sea necesario, se busque apoyo profesional.

Salir de la versión móvil