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Una investigación analiza cómo las experiencias negativas en redes pueden afectar la ansiedad de los jóvenes

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) encontró que determinadas experiencias desagradables relacionadas con las redes sociales pueden influir en el estado emocional de los jóvenes, incluso cuando la exposición a estas situaciones es breve.

La investigación fue desarrollada por el Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS) en febrero de 2026. En ella participaron más de 500 estudiantes que comenzaban sus estudios en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP.

Para realizar el experimento, los estudiantes fueron distribuidos en dos grupos. A uno se le presentaron situaciones similares a las que pueden ocurrir en las plataformas digitales, como publicar algo y no obtener respuestas, recibir críticas, comparar su vida con contenidos idealizados, encontrarse con un video manipulado mediante inteligencia artificial o sentirse ignorado por personas conocidas.

El segundo grupo observó situaciones consideradas neutrales, entre ellas contenidos como tutoriales de cocina y anuncios comerciales.

Después de esta actividad, los investigadores evaluaron el estado de los participantes mediante el State-Trait Anxiety Inventory (STAI), una prueba utilizada para medir diferentes niveles de ansiedad. De acuerdo con los resultados, el grupo que recibió los escenarios negativos presentó, en promedio, un incremento de 0,09 desviaciones estándar frente al grupo de comparación.

Uno de los aspectos destacados del estudio fue que las situaciones presentadas eran hipotéticas. Es decir, los participantes no necesariamente habían vivido esos acontecimientos, sino que únicamente imaginaron escenarios que podrían suceder en redes sociales.

Diferencias entre los participantes

Los investigadores también observaron que la respuesta no fue igual entre hombres y mujeres. En el grupo estudiado, los hombres mostraron un aumento mayor de la ansiedad después de la exposición a las experiencias negativas.

Las autoras señalan que este resultado podría estar relacionado con diferencias en la forma en que distintos grupos experimentan y se acostumbran a determinadas situaciones dentro de las redes sociales. Sin embargo, se trata de una posible explicación y no de una conclusión definitiva.

El uso de las redes ocupa varias horas al día

El estudio también mostró el elevado tiempo que los participantes dedican a las plataformas digitales. Aproximadamente seis de cada diez estudiantes dijeron utilizar redes sociales durante más de cuatro horas al día entre semana.

Durante los fines de semana, el porcentaje aumentó hasta alrededor del 72%. Además, cerca del 28% señaló que entre semana pasa más de seis horas diarias en estas plataformas, cifra que subió al 40% durante los fines de semana.

No solo importa cuánto tiempo se pasa conectado

Los resultados sugieren que analizar el uso de las redes sociales únicamente por la cantidad de horas podría ser insuficiente. También sería importante considerar qué tipo de experiencias y contenidos encuentran los usuarios durante ese tiempo.

La comparación constante con otras personas, los comentarios negativos, el rechazo o determinados contenidos creados o modificados con inteligencia artificial pueden generar respuestas emocionales desfavorables.

Aun así, el estudio no significa que las redes sociales provoquen ansiedad en todos los jóvenes ni permite establecer que una experiencia negativa produzca por sí sola un problema de salud mental. Sus resultados muestran una asociación experimental concreta y sirven como punto de partida para continuar investigando cómo las experiencias digitales pueden influir en el bienestar emocional.

Por ello, los investigadores plantean que las estrategias de bienestar digital deberían prestar atención no solamente al tiempo de conexión, sino también a la naturaleza y calidad de las experiencias que viven los jóvenes en internet.

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