Ícono del sitio Noticias Vanguardia Sonora

Carne de animales silvestres: los riesgos que existen al consumir ejemplares encontrados muertos

Encontrar un animal silvestre muerto en el campo no significa que su carne sea apta para el consumo. Bacterias, parásitos y otros agentes infecciosos pueden representar un riesgo importante para la salud, incluso cuando el cadáver parece estar en buenas condiciones.

El consumo de fauna silvestre puede implicar riesgos sanitarios que no siempre son visibles. La situación es todavía más delicada cuando se trata de un ejemplar que murió por causas desconocidas y no de un animal sometido a controles sanitarios.

La carne de especies silvestres puede albergar microorganismos capaces de provocar enfermedades. Entre ellos se encuentran distintos tipos de bacterias y parásitos, algunos de los cuales pueden sobrevivir si la carne se consume cruda o insuficientemente cocida. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han documentado casos de triquinelosis relacionados con carne de animales silvestres, incluido jabalí y oso.

Un peligro que no siempre se puede detectar a simple vista

Uno de los problemas principales es que la apariencia de la carne no permite determinar si está contaminada. Un animal puede no presentar señales externas evidentes y aun así portar organismos capaces de causar enfermedad.

Entre los riesgos conocidos se encuentra Trichinella, un parásito que puede transmitirse a las personas cuando consumen carne infectada que no ha recibido una cocción adecuada. La enfermedad puede provocar fiebre, dolores musculares y otros síntomas, y en determinados casos puede llegar a ser grave.

También existe el riesgo de contaminación bacteriana durante la manipulación de carne silvestre. Las autoridades estadounidenses de seguridad alimentaria señalan que la actividad bacteriana puede comenzar inmediatamente después de la muerte del animal y que el manejo de la canal es un factor importante para la seguridad del producto.

Los animales encontrados muertos presentan una incertidumbre adicional

En un ejemplar cazado legalmente se conoce, al menos en términos generales, cuándo y cómo ocurrió la muerte. En cambio, cuando un animal aparece muerto en la naturaleza, normalmente se desconoce la causa del fallecimiento, cuánto tiempo ha permanecido expuesto y qué microorganismos pudo haber adquirido antes de morir.

Por esa razón, no es recomendable consumir animales silvestres encontrados muertos. Una causa desconocida podría estar relacionada con una enfermedad, intoxicación, infección u otro problema que no puede identificarse simplemente observando el cuerpo.

Además, el deterioro de los tejidos comienza después de la muerte y puede favorecer la proliferación de microorganismos. La refrigeración ayuda a controlar el crecimiento bacteriano en productos de caza obtenidos de manera apropiada, pero no convierte un cadáver de origen desconocido en un alimento seguro.

Cocinar no elimina todos los riesgos

La cocción adecuada es una medida fundamental para reducir determinados peligros presentes en la carne silvestre. De hecho, los CDC señalan que cocinar la carne de caza a una temperatura interna superior a 74 °C es la mejor medida para eliminar las especies de Trichinella presentes en distintos tipos de carne.

Sin embargo, esto no significa que cualquier animal muerto pueda convertirse en un alimento seguro simplemente cocinándolo. La cocción no resuelve todos los posibles problemas asociados con un cadáver de origen desconocido, especialmente cuando no existe información sobre la causa de muerte, el estado sanitario del animal o las condiciones en las que permaneció expuesto.

Por ello, las recomendaciones de seguridad alimentaria no deben interpretarse como una autorización para aprovechar animales encontrados muertos.

Un riesgo que también existe durante la manipulación

El peligro no está limitado al momento de comer la carne. La manipulación de tejidos y fluidos de animales silvestres puede generar exposición a agentes infecciosos y contaminación cruzada.

Por este motivo, la carne de fauna silvestre destinada al consumo debe proceder de fuentes autorizadas y manejarse siguiendo las normas sanitarias correspondientes. El USDA, por ejemplo, recomienda que la carne de caza sea manipulada adecuadamente desde el momento de la obtención del animal y que se mantenga bajo condiciones de refrigeración apropiadas.

¿Qué hacer si se encuentra un animal muerto?

Ante un animal silvestre muerto, la opción más segura es no consumirlo ni manipularlo innecesariamente. Si se trata de una especie protegida, si existen varios animales muertos en la misma zona o si se sospecha de una enfermedad, lo adecuado es informar a las autoridades ambientales o sanitarias correspondientes.

La fauna silvestre puede formar parte de cadenas de transmisión de enfermedades entre animales y personas. Los CDC recomiendan evitar el consumo de determinadas carnes de animales silvestres debido al riesgo de enfermedades zoonóticas.

La conclusión

La idea de que un animal silvestre encontrado muerto puede aprovecharse como alimento mediante un sencillo proceso de limpieza y cocción resulta engañosa. La ausencia de signos visibles de descomposición no garantiza que la carne sea segura, y una muerte de causa desconocida añade un factor importante de incertidumbre.

La mejor medida preventiva es no consumir cadáveres de animales encontrados en el medio silvestre y recurrir únicamente a carne de caza obtenida legalmente y manejada bajo las recomendaciones sanitarias correspondientes.

Salir de la versión móvil