
Morena tiene de dónde escoger para la alcaldía de Cajeme, de entre Marina Herrera, Matty Lemus, Claudia Santacruz, Lucy Navarro, Raúl Castelo, Fernando González Meza.- El PRI posee cuadros competitivos con lealtad a sus principios básicos como Rogelio Díaz Brown, Mary Leyva, Emeterio Ochoa, Sandra Luz Parada, Abel Morales Fierros, Armando Alcalá.- Sin embargo, la oposición, donde se incluye PAN Y MC, debe tener claro que sólo a través de una alianza inteligente y razonada podrá alcanzar aliento para hacer realidad sus proyectos de triunfo.
Bernardo Elenes Habas
Será interesante y revelador el panorama político-electoral que construirán en Cajeme los diferentes partidos políticos, para competir en el proceso local y federal 2026-2027.
Los líderes de Morena, PAN, PRI, MC, SOMOS (el nuevo organismo político que dirige Guadalupe Acosta Naranjo a nivel nacional), PT, PVEM, tienen cierto que la batalla en las urnas será definitiva porque marcará un antes y un después en la conciencia cívica de los electores, fundamentado en la voz decisiva de los votos.
He señalado en columnas anteriores, que Morena y sus métodos internos no puede equivocarse al abanderar candidatos bajo el estigma de las conveniencias y la corrupción política, y agrego ahora, que los demás partidos dispuestos a participar en la batalla, tampoco. Todo debe pasar por el tamiz y la inteligencia del pueblo, quien debe marcar la ruta de la transformación, dando validez a la premisa de que la práctica política no pertenece a los partidos y a quienes buscan cargos de elección, sino a las mayorías propietarias de los sufragios.
En Cajeme, pues, se preparan mujeres y hombres con la convicción de servir desde las siglas de sus institutos para entrar al campo de batalla cuando el INE lance las convocatorias respectivas, y queda claro que el partido guinda presenta una fuerte y competitiva plataforma humana en ese sentido, porque tiene de dónde escoger para disputar la presidencia municipal, entre Marina Herrera, Matty Lemus, Claudia Santacruz, Lucy Navarro, Raúl Castelo y Fernando González Meza, a quienes debe medirse con la vara de su base social, acercamiento legítimo con las familias, y su vocación comprobada de servir mas allá de los espejismos de los cargos públicos.
Claro que el abanico de oportunidades se abre para esos mismos personajes quienes también tendrían disposición para ir en pos de una diputación federal o local, y se podrían sumar otras valiosas y experimentadas mujeres y hombres como Teresita Caraveo Galindo, Zenaida Salido Torres, Deny Gastélum, doctora Cristina Pérez Valenzuela, Josefina Leyva González, Jacqueline Ramos Barba, luis Alberto Ponce, Pedro Chávez Becerra, Luis Alfonso Valenzuela Segura, José Guadalupe Hernández Nevárez, Jorge Alberto Ruiz.
Pero, claro, no todo gira en torno a Morena, porque en las filas del PT, un abogado con profunda raigambre en la formación e historia de Cajeme, José Enrique Guerra Fourcade, nieto del inolvidable y legendario profesor José L. Guerra Aguiluz, tiene anhelos de servir a su comunidad desde el parlamento local, y su voz suena actualmente alta y clara. Está, también, el Economista Mario Saucedo Gómez, quien posee amplia experiencia en el desarrollo estructural, social, cultural y humano del municipio, habiendo presentado públicamente más de treinta propuestas encaminadas a construir nuevos puentes y fortalecer los existentes para que Cajeme transite con paso firme y seguro hacia el encuentro de su futuro.
El PRi tiene la alternativa de Rogelio Díaz Brown, Emeterio Ochoa, Mary Leyva, Sandra Luz Parada, Abel Morales Fierros, Armando Alcalá, cuadros sólidos con sentido de identidad y lealtad hacia la declaración de principios de un partido que, pese a las tormentas de los tiempos, sigue de pie, como lo demostró recientemente en elecciones de Coahuila.
Sin embargo, la gran fórmula para estos partidos de oposición, donde se incluye al PAN y MC, es que sólo a través de una alianza inteligente y razonada podrán alcanzar aliento para escribir una verdadera historia transparente, sin la podredumbre de los egoísmos, sustentada ya no en el perverso vocablo de lo mío, sino en la conjugación colectiva de lo nuestro.
Le saludo, lector.
