
Un nuevo estudio científico reveló que la diferencia entre el norte y el sur de Marte podría extenderse mucho más allá de lo que se observa en la superficie. Según una investigación publicada en Nature, el manto situado debajo de las tierras altas del hemisferio sur sería entre 200 y 400 °C más caliente que el material ubicado bajo las llanuras del norte.
El resultado fue obtenido mediante una técnica conocida como tomografía de mareas, que permite estudiar el interior de un planeta a partir de pequeñas variaciones de su campo gravitatorio. Los investigadores analizaron información procedente de las misiones Mars Global Surveyor, Mars Odyssey y Mars Reconnaissance Orbiter.
Una diferencia que comienza en la superficie
Marte presenta desde hace tiempo una marcada división entre sus dos hemisferios. El norte está formado principalmente por extensas llanuras de baja elevación, mientras que el sur posee terrenos más antiguos, elevados y llenos de cráteres.
La corteza meridional también es, en promedio, unos 25 kilómetros más gruesa que la del norte. Esta característica recibe el nombre de dicotomía cortical marciana. El nuevo estudio indica que esta diferencia superficial podría estar relacionada con cambios profundos en el interior del planeta.
La gravedad permitió estudiar el interior
Los científicos no introdujeron instrumentos hasta el manto marciano para medir su temperatura. En cambio, estudiaron cómo cambia la gravedad de Marte a lo largo del tiempo.
La órbita del planeta alrededor del Sol no es perfectamente circular y su eje de rotación está inclinado. Como consecuencia, Marte experimenta variaciones estacionales en las fuerzas de marea producidas por el Sol.
Esas variaciones provocan cambios pequeños en el campo gravitatorio. Al analizar cómo respondieron las naves espaciales a esas alteraciones, los investigadores pudieron obtener información sobre las propiedades del interior marciano.
El modelo desarrollado por el equipo dirigido por Alexander Berne mostró diferencias importantes en la rigidez del manto entre ambos hemisferios. Los científicos interpretan esas variaciones principalmente como una señal de diferencias de temperatura de varios cientos de grados.
¿Podría existir material parcialmente fundido?
El calor adicional detectado bajo las tierras altas del sur podría haber dejado algunas zonas del manto en condiciones favorables para una fusión localizada.
Sin embargo, los investigadores son cautelosos: el estudio no demuestra que exista una gran capa de magma líquido bajo el hemisferio sur. Los modelos permiten la posibilidad de zonas parcialmente fundidas, pero hacen falta nuevas observaciones para determinar si existen pequeños reservorios de material fundido o una estructura más extensa.
Una posible explicación para otros misterios marcianos
El descubrimiento podría ayudar a interpretar otros datos obtenidos anteriormente sobre Marte. Por ejemplo, las ondas sísmicas registradas por la misión InSight mostraron diferencias en la forma en que se atenúan bajo las regiones del sur.
Además, buena parte de las rocas de las tierras altas meridionales conserva señales relacionadas con el antiguo campo magnético de Marte. El planeta tuvo un campo magnético global en sus primeras etapas de historia, pero este desapareció hace miles de millones de años.
Un interior más caliente podría haber influido en algunos de estos procesos, aunque los investigadores todavía estudian exactamente cómo se relacionan entre sí.
¿Por qué el sur conserva tanto calor?
El origen de esta enorme diferencia térmica todavía no está resuelto. Una posibilidad es que la gruesa corteza del hemisferio sur haya funcionado durante miles de millones de años como una capa aislante, dificultando la pérdida de calor del interior.
Otra explicación contempla antiguos movimientos de convección dentro del manto que pudieron concentrar material caliente en una región del planeta.
También se ha propuesto que un gigantesco impacto ocurrido durante la juventud de Marte pudo contribuir a formar la diferencia entre las tierras bajas del norte y las tierras altas del sur. Por ahora, ninguna de estas hipótesis ha sido confirmada definitivamente.
Una nueva manera de estudiar planetas
Además de aportar información sobre Marte, el trabajo demuestra el potencial de la tomografía de mareas para investigar otros cuerpos del Sistema Solar.
La técnica podría utilizarse en el futuro para estudiar la estructura interna de otros planetas y lunas mediante observaciones gravitatorias. De esta manera, los científicos pueden obtener información sobre regiones que no pueden explorarse directamente.
El hallazgo refuerza una idea importante: aunque la superficie de Marte parece fría y geológicamente tranquila, su interior todavía conserva señales de procesos ocurridos durante miles de millones de años. Comprender ese interior podría ayudar a reconstruir cómo se formó el planeta, cómo perdió gran parte de su actividad y qué condiciones pudieron existir en su pasado.