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Un tiburón de las profundidades sorprende a científicos por su capacidad de producir luz

En las aguas profundas cercanas a Nueva Zelanda, un grupo de investigadores estudió tres especies de tiburones capaces de emitir luz. Entre ellas se encuentra el tiburón carocho (Dalatias licha), considerado el vertebrado bioluminiscente de mayor tamaño conocido.

El hallazgo se produjo a partir de ejemplares obtenidos durante una expedición científica realizada en enero de 2020 en la zona de Chatham Rise, frente a la costa oriental de Nueva Zelanda. Los científicos analizaron al carocho y a otras dos especies, Etmopterus lucifer y Etmopterus granulosus, para estudiar cómo producen y regulan su luz.

Una luz producida por el propio animal

Los tiburones estudiados poseen pequeños órganos llamados fotóforos, ubicados en la piel, que son responsables de generar la luz. Durante los experimentos, los investigadores observaron una tonalidad azulada en distintas partes del cuerpo de los animales.

Lo más llamativo fue descubrir que la emisión luminosa no depende únicamente de señales nerviosas. El estudio demostró que determinadas hormonas participan directamente en el control de este mecanismo. La melatonina puede activar la producción de luz, mientras que otras sustancias hormonales, como la α-MSH y la ACTH, pueden reducirla.

¿Para qué necesitan brillar?

Estos animales viven principalmente en la llamada zona mesopelágica o “zona crepuscular” del océano, que se encuentra aproximadamente entre los 200 y los 1.000 metros de profundidad. En este ambiente la iluminación solar es muy limitada.

Una de las posibles funciones de la luz es el camuflaje mediante contrailuminación. Al emitir luz desde la parte inferior del cuerpo, el tiburón puede reducir el contraste de su silueta cuando es observado desde abajo, lo que podría ayudarlo a pasar desapercibido en un entorno donde la iluminación es escasa.

Un descubrimiento que amplía el conocimiento sobre los tiburones

Los investigadores señalaron que estudiar la bioluminiscencia de estas especies permite comprender mejor cómo se adaptaron los animales a las condiciones extremas de las profundidades marinas.

El trabajo también aporta información sobre la evolución de los mecanismos que permiten producir y controlar luz en diferentes grupos de tiburones. Según los autores, todavía es necesario realizar nuevas investigaciones para conocer con mayor precisión qué funciones cumple la bioluminiscencia en cada especie y cómo influye en los ecosistemas de aguas profundas.

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