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Un nuevo material de titanio podría facilitar la construcción de estructuras flotantes

Un equipo de ingenieros de la Universidad RMIT, en Australia, desarrolló un material híbrido de titanio que puede permanecer sobre el agua pese a presentar una estructura abierta. El avance podría tener aplicaciones futuras en dispositivos y sistemas destinados a ambientes marinos.

El material se fabrica mediante impresión 3D y tiene una configuración similar a una red tridimensional. Sus elementos principales son pequeñas barras huecas de una aleación de titanio, cuyos canales interiores se rellenan con espuma de poliuretano.

La combinación de ambos materiales permite separar dos funciones: el titanio proporciona resistencia mecánica, mientras que la espuma ayuda a mantener la flotabilidad.

El secreto está en el interior

Las estructuras metálicas con espacios abiertos normalmente tienen un problema: aunque puedan ser muy ligeras, el agua puede entrar en sus cavidades y hacer que terminen hundiéndose.

Los investigadores encontraron una manera de evitarlo sin cerrar completamente la superficie exterior. La espuma permanece dentro de los conductos huecos del titanio y contiene pequeñas celdas que ayudan a impedir que el agua inunde esas zonas.

Gracias a este diseño, el agua puede circular por los espacios exteriores de la estructura sin eliminar por completo su capacidad para flotar. En las pruebas realizadas, algunas muestras permanecieron en la superficie de agua dulce durante más de dos meses.

Una nueva forma de calcular la flotabilidad

El equipo también propuso un concepto denominado “densidad esquelética”. A diferencia de una medición convencional, esta toma en cuenta principalmente las partes del material que realmente impiden la entrada del agua, como las paredes de titanio y los canales internos protegidos por la espuma.

Los investigadores señalan que este parámetro puede utilizarse para determinar si una estructura de este tipo tendrá suficiente flotabilidad en un líquido determinado.

Resistencia incluso después de sufrir daños

Las pruebas demostraron que el material puede conservar su capacidad de flotar después de sufrir diferentes tipos de deterioro, como grietas, fallos en algunas conexiones y la fractura de una capa de la estructura.

En una comparación realizada con materiales utilizados en aplicaciones marinas, el diseño de titanio presentó una resistencia 70 % mayor cuando se compararon estructuras con la misma densidad total.

También se realizaron pruebas con agua de mar natural procedente de Port Phillip Bay, en Melbourne. Después de dos semanas de exposición, las muestras habían perdido aproximadamente 0,15 % de su masa, mientras que su resistencia disminuyó menos del 1 %.

Un posible futuro para la tecnología marina

Los investigadores construyeron además un prototipo de boya mediante impresión 3D. Durante las pruebas en un tanque con agua de mar, el dispositivo permaneció estable incluso cuando el sistema fue inclinado hasta 45 grados y no necesitó una carcasa exterior sellada ni elementos adicionales de flotación.

Por ahora, la tecnología se encuentra en una etapa experimental. El siguiente paso será estudiar estructuras de mayor tamaño y evaluar su comportamiento durante periodos prolongados en ambientes marinos y en condiciones más exigentes.

Los científicos consideran que el concepto podría llegar a ser útil para boyas, sensores flotantes y otras infraestructuras que necesiten combinar bajo peso, resistencia y capacidad de mantenerse a flote.

El trabajo, titulado Breaking the Surface: Buoyant Metal–Polymer Open-Cell Hybrid Lattice Metamaterials, fue publicado en la revista científica Advanced Materials el 28 de agosto de 2026.

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