
Investigadores de la Universidad de Granada (UGR) desarrollaron y validaron un procedimiento que permite analizar cómo reaccionan ante el estrés los niños de cuatro y cinco años, una etapa en la que hasta ahora era especialmente difícil evaluar este tipo de respuestas.
El trabajo fue realizado por especialistas del Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC), dentro del proyecto Gestastress-Childstress. Los resultados podrían ayudar a comprender mejor algunos comportamientos durante los primeros años de vida y aportar información para futuras investigaciones relacionadas con la salud mental.
Un juego diseñado para observar la reacción de los pequeños
Para estudiar la respuesta al estrés, los científicos utilizaron una actividad denominada Stress Reactivity Task for Preschoolers (SRTP). El procedimiento consiste en un juego de asociación en el que los niños deben relacionar animales con imanes de distintos colores siguiendo un límite de tiempo.
La dinámica está diseñada para generar cierta presión y frustración. Al principio, los participantes encuentran dificultades para completar la actividad dentro del tiempo establecido, lo que permite a los investigadores observar sus reacciones emocionales y fisiológicas.
El método busca reproducir una situación de desafío apropiada para la edad de los participantes, ya que las técnicas empleadas con bebés o con niños mayores no necesariamente funcionan de la misma manera durante la etapa preescolar.
La saliva ayuda a detectar el estrés
Una de las principales herramientas del estudio fueron las muestras de saliva. Los investigadores recogieron seis muestras de cada participante para analizar dos indicadores relacionados con la respuesta del organismo al estrés: el cortisol y la alfa-amilasa.
El cortisol está relacionado con la actividad del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, mientras que la alfa-amilasa salival permite observar la activación del sistema nervioso simpático. De esta manera, ambos marcadores ofrecen información complementaria sobre la reacción fisiológica de los niños.
El estudio contó con 58 niños en edad preescolar. Los resultados mostraron que el procedimiento consiguió provocar una respuesta de estrés medible: el 77.6 % de los participantes presentó una respuesta en los niveles de alfa-amilasa y el 64.9 % mostró una respuesta de cortisol.
También observaron cambios emocionales
Además de analizar los marcadores biológicos, los investigadores registraron las respuestas emocionales y conductuales de los participantes. Durante la actividad aumentaron manifestaciones como el enojo, la tristeza y el nerviosismo.
El estudio también encontró algunas diferencias relacionadas con el sexo de los participantes y señaló que el llanto fue uno de los factores más relacionados con una mayor respuesta del cortisol.
Una herramienta para futuras investigaciones
Los científicos consideran que contar con un procedimiento validado para niños de cuatro y cinco años puede facilitar nuevos estudios sobre la forma en que se desarrolla la respuesta al estrés durante la infancia.
La herramienta no pretende diagnosticar por sí misma problemas de salud mental, sino proporcionar a los investigadores una manera más precisa de estudiar las respuestas fisiológicas y emocionales de los pequeños. A largo plazo, este conocimiento podría contribuir a identificar factores de riesgo y protección relacionados con el bienestar psicológico infantil.
El trabajo fue publicado bajo el título “Validation of a Stress Reactivity Assessment Protocol for Children Aged 4–5 Years: Exploring the Influence of Sex, Emotional Responses, and Crying” en la revista científica Psychoneuroendocrinology.