Investigadores desarrollan método para localizar zonas con riesgo de grandes terremotos

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Un equipo de científicos de la Universidad de California, Riverside, desarrolló una técnica que podría ayudar a identificar las partes de las fallas geológicas donde existe una mayor posibilidad de que se produzcan terremotos de gran magnitud.

Aunque durante años se ha investigado la posibilidad de anticipar estos fenómenos, actualmente la ciencia no puede determinar con precisión el día, la hora o el lugar exacto en que ocurrirá un terremoto. El nuevo método tampoco permite conocer cuándo sucederá uno, pero busca localizar zonas donde se ha acumulado una cantidad importante de tensión.

Para desarrollar esta herramienta, los investigadores utilizaron información obtenida mediante sistemas GPS, capaces de registrar pequeños desplazamientos de la superficie terrestre. Estos movimientos permiten estudiar el comportamiento de las fallas y detectar sectores que permanecen bloqueados mientras la presión continúa aumentando.

Los científicos denominan “asperezas” a algunas de estas áreas bloqueadas. En ellas, las placas tectónicas encuentran mayor resistencia al movimiento y pueden acumular tensión durante largos periodos. Cuando esa tensión finalmente se libera, puede producirse una ruptura que origine un terremoto.

El método fue probado utilizando información de diferentes regiones sísmicamente activas. Uno de los resultados más destacados estuvo relacionado con la zona de subducción de Kamchatka, en Rusia. El modelo había señalado un sector donde existía una concentración importante de tensión y posteriormente se produjo allí un terremoto de gran magnitud.

Los investigadores consideran que este resultado demuestra que estudiar la acumulación de tensión puede aportar información útil para comprender mejor las fallas geológicas. Sin embargo, recalcan que el método no funciona como una alarma capaz de anunciar cuándo ocurrirá el siguiente terremoto.

Actualmente, el equipo analiza la posibilidad de aplicar esta técnica en otras regiones del planeta con intensa actividad sísmica, entre ellas zonas de Japón, México, Nueva Zelanda, el noroeste del océano Pacífico y California.

Los especialistas señalan que conocer mejor las áreas donde pueden generarse grandes terremotos podría contribuir a mejorar las evaluaciones de riesgo y la planificación de medidas de seguridad. Aun así, destacan que la preparación de la población y la infraestructura sigue siendo fundamental, ya que ninguna técnica científica permite predecir con exactitud todos los terremotos.

El estudio fue publicado en la revista científica Geophysical Research Letters y representa una nueva línea de investigación para comprender cómo se acumula la tensión en las fallas tectónicas y dónde podría concentrarse el riesgo de futuros terremotos.