Cinco vacas llegaron a una isla aislada y terminaron formando una enorme población: el ADN reveló su secreto

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Un estudio genético publicado en 2024 reconstruyó la historia de una población de ganado que permaneció durante generaciones en la isla de Ámsterdam, en el océano Índico. Los resultados cuestionan la idea de que estos animales se hicieron pequeños como consecuencia de vivir en una isla.

En el siglo XIX, un pequeño grupo de ganado fue llevado hasta la remota isla de Ámsterdam, un territorio francés situado en el sur del océano Índico. A partir de aquellos pocos animales surgió una población que consiguió reproducirse durante décadas sin intervención humana y llegó a alcanzar alrededor de 2.000 ejemplares en distintos momentos de su historia.

Más de un siglo después, investigadores reconstruyeron parte de esa historia mediante el análisis de material genético conservado de los animales. El trabajo, encabezado por el genetista Mathieu Gautier y publicado en Molecular Biology and Evolution en junio de 2024, permitió conocer con mayor precisión de dónde procedía aquel ganado y cómo logró establecerse en un ambiente tan particular.

Una población nacida de pocos animales

Los científicos estudiaron muestras de 18 vacas y toros recogidas durante campañas realizadas en 1992 y 2006. Aunque el ganado fue finalmente eliminado en 2010 como parte de las medidas de restauración ambiental, aquellas muestras permitieron realizar décadas después un análisis genómico mucho más detallado.

Los resultados mostraron que los animales de Ámsterdam tenían una historia genética mezclada. Sus antepasados incluían ganado taurino europeo y cebúes procedentes de la región del océano Índico. Esta combinación ya estaba presente en los fundadores de la población y no apareció como consecuencia de la vida posterior en la isla.

Ese dato resulta importante porque proporciona una posible explicación de cómo un grupo fundador tan reducido pudo establecerse y reproducirse con éxito durante generaciones.

El tamaño de los animales cambia la historia

Uno de los puntos más interesantes del estudio tiene que ver con una hipótesis anterior sobre el ganado de Ámsterdam.

Investigaciones previas habían relacionado su reducido tamaño corporal con el llamado enanismo insular, un fenómeno evolutivo que puede aparecer cuando determinadas poblaciones quedan aisladas durante largos periodos.

Sin embargo, el nuevo análisis genómico no encontró evidencias sólidas de una selección genética dirigida hacia una reducción de tamaño. Los autores señalan que las características de los animales pueden explicarse mejor por la composición genética que ya tenían sus antepasados y por otros procesos relacionados con su establecimiento como población asilvestrada.

Por eso, el estudio no respalda la idea de que el ganado se volviera pequeño principalmente por un proceso acelerado de enanismo insular.

Un cuello de botella extremo

La historia también presenta un importante desafío desde el punto de vista genético.

Cuando una población comienza con muy pocos individuos, la diversidad genética puede disminuir y aumenta la posibilidad de que los animales terminen reproduciéndose entre parientes. Los investigadores encontraron precisamente señales de un fuerte y breve cuello de botella ocurrido alrededor de la época en que se fundó la población.

A pesar de ello, los animales consiguieron establecerse y aumentar rápidamente su número.

El estudio encontró niveles elevados de endogamia y una reducción moderada de la diversidad genética. Sin embargo, no apareció evidencia de una eliminación importante de las variantes genéticas altamente perjudiciales.

Esto convierte a la población de la isla de Ámsterdam en un caso especialmente interesante para estudiar cómo una especie doméstica puede pasar a vivir de manera independiente y establecerse después de comenzar con un número muy reducido de fundadores.

De cinco animales a miles

Con el paso de las décadas, el ganado se convirtió en una población asilvestrada. Según los investigadores, llegó a unos 2.000 ejemplares en algunos momentos, entre ellos los picos registrados en 1952 y 1988.

La ausencia de depredadores naturales importantes y las condiciones de la isla favorecieron que los animales pudieran reproducirse sin depender de la intervención humana.

Pero su crecimiento terminó generando un problema de conservación. El ganado ejercía presión sobre la vegetación y sobre especies propias de la isla, por lo que las autoridades comenzaron a aplicar medidas de control desde finales de la década de 1980. Finalmente, la población fue erradicada en 2010.

Un experimento natural que terminó en un laboratorio

La desaparición de las vacas no significó el final de su historia científica. Las muestras biológicas obtenidas años antes permitieron que los investigadores utilizaran técnicas modernas de genética para reconstruir el pasado de aquella población.

El estudio concluye que su éxito no puede atribuirse a una única característica. La historia combina un pequeño número de fundadores, una mezcla genética procedente de diferentes poblaciones de ganado, un crecimiento demográfico rápido y procesos de adaptación asociados a la vida en libertad.

Más que demostrar que cinco vacas desarrollaron de repente nuevas características para sobrevivir, el ADN ofrece una explicación diferente: parte de las condiciones genéticas que facilitaron su establecimiento ya estaban presentes cuando los primeros animales llegaron a la isla.