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China prueba su red satelital Guowang con una videollamada entre el Ártico y la Antártida

China realizó una prueba de comunicación por satélite que permitió establecer una videollamada entre investigadores ubicados en el océano Ártico y personal científico de una estación en la Antártida. El ensayo utilizó la red Guowang, un proyecto tecnológico impulsado por el Gobierno chino para ampliar la conectividad a través de satélites en órbita terrestre baja.

De acuerdo con información difundida por medios estatales chinos, la comunicación se llevó a cabo el pasado 25 de septiembre y registró una demora inferior a un segundo. En la prueba participaron integrantes de la expedición científica china en el Ártico, a bordo de los buques Xuelong, Jidi y Tansuo-3, así como trabajadores de la estación antártica Qinling.

El resultado representa un avance para las investigaciones en zonas polares, donde las condiciones climáticas extremas y la falta de infraestructura terrestre dificultan las comunicaciones convencionales.

Una alternativa tecnológica a Starlink

El sistema Guowang forma parte de la estrategia china para construir una infraestructura propia de internet satelital. Su desarrollo busca ofrecer conectividad de banda ancha en regiones remotas y fortalecer la capacidad nacional para transmitir información sin depender de operadores extranjeros.

El proyecto suele compararse con Starlink, la red de satélites operada por la empresa estadounidense SpaceX. Sin embargo, ambas iniciativas presentan diferencias importantes en su nivel de despliegue y operación.

Mientras Starlink cuenta con una extensa constelación de satélites en servicio, Guowang todavía se encuentra en una etapa inicial de expansión. Reportes publicados recientemente sitúan en alrededor de 180 los satélites de esta red en órbita, frente a los miles que integran el sistema de SpaceX.

Comunicación para investigaciones y emergencias

Además de permitir videollamadas, los equipos empleados durante la prueba facilitaron el intercambio de archivos y registros de navegación entre las embarcaciones científicas. Estas funciones resultan especialmente relevantes cuando los buques ingresan en áreas cubiertas de hielo donde las comunicaciones habituales pueden ser limitadas.

Según los datos difundidos por fuentes oficiales chinas, durante los ensayos se alcanzaron velocidades máximas de transmisión de aproximadamente 30 megabits por segundo, tanto de subida como de bajada.

La tecnología también podría utilizarse en operaciones de rescate, comunicaciones marítimas y otras actividades que requieren mantener el contacto en lugares alejados de las redes terrestres.

Un proyecto con ambiciones globales

Los planes oficiales contemplan desplegar un total de 12 mil 992 satélites para conformar la constelación Guowang. El objetivo es construir una red de alcance global que permita ampliar los servicios de comunicación y desarrollar nuevas capacidades para integrar sistemas terrestres y espaciales.

No obstante, la videollamada entre ambos polos constituye una demostración técnica y no significa que la red ya tenga una cobertura mundial equivalente a la de Starlink.

Con esta prueba, China muestra avances en el desarrollo de sus propias comunicaciones satelitales y refuerza su apuesta por una infraestructura digital independiente. El desafío ahora será ampliar la constelación, comprobar su funcionamiento a mayor escala y convertir estos resultados experimentales en un servicio capaz de operar de manera sostenida.

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