
Una investigación científica en aguas profundas frente a las costas argentinas permitió identificar 57 especies marinas que no habían sido descritas previamente por la ciencia, además de cinco nuevos géneros, ampliando el conocimiento sobre la biodiversidad del océano Atlántico Sur.
El descubrimiento se relaciona con una expedición realizada en 2025 en el cañón submarino de Mar del Plata, una formación geológica que alcanza profundidades cercanas a los 4 mil metros. La exploración estuvo a cargo de especialistas argentinos y colaboradores internacionales, quienes utilizaron tecnología robótica para examinar el fondo oceánico y obtener muestras de organismos.
Posteriormente, durante un taller científico celebrado en 2026, expertos en clasificación biológica analizaron el material recolectado y lograron reconocer las nuevas especies. Entre los ejemplares identificados se encuentran pequeños crustáceos, pepinos de mar, corales y otros invertebrados que habitan en ambientes de escasa luz y condiciones extremas.
Uno de los organismos que llamó la atención de los investigadores fue un pepino de mar apodado “Loki”, cuyo aspecto se distingue por unas prolongaciones similares a cuernos. También se documentaron especies de corales de aguas profundas y diminutos animales que cumplen funciones importantes en las cadenas alimentarias marinas.
La investigación se desarrolló con la participación de científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET), la red internacional Ocean Census y el Schmidt Ocean Institute. Durante la expedición, un vehículo submarino operado a distancia permitió registrar imágenes del lecho marino y explorar zonas de difícil acceso para los seres humanos.
Los resultados ponen de manifiesto cuánto queda por conocer de los ecosistemas oceánicos. Las profundidades marinas albergan comunidades biológicas poco estudiadas, por lo que documentar sus especies resulta fundamental para comprender su funcionamiento y contribuir a la conservación de estos ambientes.
Además, el trabajo conjunto entre instituciones de distintos países permitió acelerar la identificación de los ejemplares y fortalecer la formación de jóvenes especialistas en biodiversidad marina.
Los investigadores prevén continuar las exploraciones en otras zonas submarinas de Argentina para profundizar el estudio de la vida oceánica y determinar qué otros organismos permanecen sin identificar en las profundidades del Atlántico Sur.