Ícono del sitio Noticias Vanguardia Sonora

Dirigible estratosférico conecta Japón con una red móvil y abre nuevas posibilidades para las telecomunicaciones

La empresa estadounidense Sceye y la operadora japonesa SoftBank completaron una prueba con una plataforma no tripulada que cruzó el océano Pacífico y permitió realizar llamadas, enviar mensajes y conectar drones desde gran altitud. La tecnología busca mejorar las comunicaciones en zonas remotas y durante desastres naturales.

Una nueva alternativa para ampliar la cobertura de telefonía móvil comienza a tomar forma en la estratósfera. Una aeronave no tripulada desarrollada por la compañía estadounidense Sceye realizó un recorrido entre Nuevo México, Estados Unidos, y Japón para demostrar que una plataforma aérea puede funcionar como una estación de telecomunicaciones a gran altura.

La misión, denominada Service Test 1 (ST1), se llevó a cabo en colaboración con SoftBank, empresa japonesa de telecomunicaciones. Según los comunicados oficiales publicados en septiembre de 2026, el vehículo completó el trayecto de ida y vuelta en aproximadamente 30 días, después de permanecer más de una semana sobre territorio japonés para realizar pruebas de conectividad.

El proyecto busca desarrollar una infraestructura capaz de complementar las antenas terrestres y las redes satelitales, especialmente en lugares donde instalar o reparar equipos convencionales resulta complicado.

Un recorrido de más de 15.000 kilómetros

La aeronave despegó el 9 de agosto de 2026 desde Nuevo México y recorrió más de 15.000 kilómetros sobre el océano Pacífico antes de llegar al espacio aéreo japonés, aproximadamente 13 días después.

Durante la misión, el dirigible operó a unos 16,5 y 17 kilómetros de altitud, dentro de la estratósfera. Desde allí, permaneció sobre una zona cercana a Muroto, en la prefectura de Kochi, donde se realizaron los experimentos de comunicación.

El aparato utiliza helio para mantenerse en el aire y cuenta con paneles solares y baterías para alimentar sus sistemas. A diferencia de los satélites, estas plataformas pueden permanecer relativamente cerca de una zona específica y ofrecer cobertura desde una posición controlada, siempre que las condiciones atmosféricas y operativas lo permitan.

Sceye confirmó el regreso de la aeronave a Estados Unidos el 5 de septiembre, tras una misión que abarcó cerca de 30.000 kilómetros.

Telefonía móvil desde el cielo

Uno de los principales objetivos de la prueba fue comprobar si la plataforma podía mantener comunicaciones con teléfonos convencionales en tierra.

Para ello, SoftBank utilizó una estación base equivalente a la tecnología 4G LTE instalada a bordo del dirigible y conectada a su red central. Durante los ensayos se verificaron llamadas de voz, mensajes de texto, navegación por internet y transmisión de contenido audiovisual.

También se realizaron pruebas de sistemas de notificación de emergencia para terremotos y tsunamis, además de comunicaciones con el servicio japonés de emergencias marítimas.

Estos ensayos son relevantes para Japón, un país expuesto a terremotos y otros fenómenos naturales que pueden interrumpir las redes de comunicación. Si una catástrofe daña las antenas terrestres, una plataforma aérea de este tipo podría ayudar a restablecer la conexión en las zonas afectadas.

No obstante, las pruebas representan una demostración tecnológica y no significan que el servicio esté disponible de forma generalizada ni que pueda sustituir por completo la infraestructura convencional durante cualquier emergencia.

Una red que también puede conectar drones

Otro de los avances anunciados fue la comunicación entre la plataforma estratosférica y drones equipados con tecnología LTE.

Durante las pruebas, los equipos comprobaron que era posible intercambiar información entre ambos sistemas, incluida la recepción de transmisiones de video. Esta capacidad podría facilitar el desarrollo de redes que conecten dispositivos terrestres y aéreos.

Entre sus posibles aplicaciones futuras figuran las operaciones de búsqueda y rescate, la supervisión de áreas de difícil acceso y las tareas de respuesta ante desastres. Sin embargo, estos usos dependerán de la evolución de la tecnología y de las condiciones de cada operación.

La iniciativa forma parte del desarrollo de las llamadas estaciones de plataforma a gran altitud, conocidas como HAPS por sus siglas en inglés. Su propósito es crear una capa adicional de conectividad entre las redes terrestres y los sistemas espaciales.

Procesamiento de datos a gran altura

La misión también permitió probar el procesamiento de información directamente desde la aeronave mediante una técnica conocida como computación en el borde o edge computing.

En lugar de enviar todos los datos a un centro de procesamiento remoto, parte de la información puede analizarse cerca del punto donde se genera. De acuerdo con SoftBank y Sceye, esta prueba permitió verificar técnicamente el funcionamiento de ese modelo en una plataforma estratosférica.

Las compañías consideran que este enfoque podría reducir determinados retrasos en la transmisión de datos y mejorar la eficiencia de futuras redes. Sin embargo, los resultados de una prueba específica no garantizan el mismo rendimiento en todas las condiciones de uso.

El objetivo: ampliar la cobertura comercial

Sceye trabaja desde hace años en el desarrollo de aeronaves capaces de operar durante periodos prolongados en la estratósfera. La colaboración con SoftBank busca llevar esta tecnología desde las pruebas experimentales hacia servicios de telecomunicaciones comercializables.

SoftBank había anunciado planes para avanzar hacia la prestación de servicios precomerciales mediante estas plataformas y contempla su expansión comercial a partir de 2027.

Entre las posibilidades que estudian las compañías se encuentran mejorar la cobertura en islas, zonas montañosas y regiones alejadas de las grandes ciudades, además de proporcionar apoyo a las redes existentes cuando se produzcan interrupciones.

La capacidad real de cobertura dependerá de factores como las frecuencias de radio utilizadas, la potencia de transmisión, la configuración de la red y la cantidad de dispositivos conectados simultáneamente.

Por ello, aunque una plataforma situada a gran altura puede cubrir una superficie extensa, no reemplaza automáticamente a cientos de antenas terrestres en términos de capacidad y servicio.

Una nueva alternativa para las telecomunicaciones

El vuelo entre Estados Unidos y Japón representa un avance en el desarrollo de plataformas estratosféricas para las comunicaciones. La prueba demostró que una aeronave de este tipo puede realizar un recorrido transpacífico, permanecer durante varios días sobre una zona de operación y ofrecer conectividad a dispositivos móviles y drones.

El siguiente desafío será comprobar cuánto tiempo pueden operar estas plataformas, qué costos implicaría mantenerlas en servicio y cómo se integrarán de manera segura con las redes existentes.

Si las próximas etapas tienen éxito, los dirigibles estratosféricos podrían convertirse en un complemento útil para extender la conectividad y reforzar las comunicaciones de emergencia. Por ahora, su potencial está respaldado por pruebas técnicas, mientras que su despliegue a gran escala todavía depende de nuevos desarrollos y validaciones.

Salir de la versión móvil